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Los mejores discos de metal de 2019



 Fieles a la tradición, aquí está nuestra lista con los mejores títulos publicados durante el año 2019. Los grupos que figuran en ella han conseguido desmarcarse de la mediocridad y lo genérico fusionando géneros hasta crear un híbrido único y con voz propia, o bien desarrollando el estilo en el que militan hasta vehicular su visión personal de manera distintiva y novedosa. Todos los subgéneros del metal están representados, con una especial preeminencia del black metal de distintas variedades y no pocos cruces entre géneros. Como de costumbre nos hemos limitado a lo realmente excepcional o sorprendente, sin detenernos en lo meramente correcto o satisfactorio, porque proceder de otra manera no reviste ningún interés ni supone tampoco ninguna verdadera contribución.

 El año que toca a su fin ha sido asombrosamente fértil en términos de álbumes de metal, tanto de grupos consagrados que han mantenido o subido su propio listón como de otros recién llegados que asoman con fuerza, con una abundancia de talento que no se veía al menos desde 2016. Eso hace que batamos el récord hasta la fecha de entradas en lista (16), con una serie de álbumes esenciales que constituyen un resumen de los últimos doces meses de actividad y reseñas en esta web. A continuación figura otra enumeración de discos (11) que, sin ser tan fundamentales ni relevantes, merecen ser mencionados por una u otra razón. En conjunto, estos son los títulos de este año que, en la opinión de quien suscribe, mejor cultivan el metal como expresión artística.


Discos destacados de 2019


     

 Atlantean Kodex - The Course of Empire (Ván Records) 

 Tras unos años a la vanguardia del heavy metal de corte clásico más ambicioso y relevante, este grupo oriundo del norte de Baviera ha conseguido sacar su mejor disco hasta la fecha, con canciones más redondas y melodías más memorables que en sus dos álbumes anteriores, todo un logro de esfuerzo y perseverancia que obedece a la doctrina Motörhead de hacer siempre más de lo mismo, pero cada vez más potente y mejor. Los temas de larguísima duración característicos de su música no resultan tan desmesurados como otras veces, y encuentran siempre su razón de ser en una evolución lenta pero segura que culmina en cada caso con un potente clímax en el estribillo, aupado por coros tan solemnes que casi parecen los del Ejército Ruso, y haciendo que todo el desarrollo anterior cobre pleno sentido. Hasta la voz, que tal vez fuera el aspecto más débil de la fórmula, suena mucho más potente esta vez, lo cual es muy de agradecer, aunque el planteamiento general funciona bien sin que se eche de menos ningún virtuosismo por parte de los músicos. Con este disco, Atlantean Kodex saca el máximo partido a su heavy metal épico empapado de historia y espiritualidad, capaz de inspirar canciones que hablan de Bizancio, Herodes el Grande o las raíces culturales de Europa con el tono apasionado de un profesor de literatura antigua, un trasfondo tan sesudo como infrecuente que por fin fluye musicalmente con toda naturalidad.


     

 Calyx - Vientos arcaicos (Iron Bonehead) 

 Después de unos cuantos años de actividad, este grupo zaragozano de nuevo cuño se atreve con un primer larga duración que parte de un black metal básico pero robusto al que se añaden influencias del thrash y el crust punk para definir una fórmula simple pero suficientemente original. Conscientes de sus limitaciones técnicas, los músicos renuncian a las florituras para articular los temas en torno a riffs potentes y llamativos que vertebran la narración, sirviéndose de cambios de ritmo y atmósfera para revitalizar la acción y hacerla avanzar. Abundan las soluciones sencillas, y algunas canciones son algo más flojas que otras, pero la unidad de estilo es clara a pesar de la diversidad de estructuras y ritmos empleados, constituyendo quizá el mayor atractivo. La temática antigua y legendaria escogida, abordada a través de unas letras muy adecuadas escritas en castellano, encaja bien con las resonancias medievales que destila la música, que ofrece una recombinación bastante personal y lograda de influencias y estilos antiguos que respiran aquí con vida propia.


     

 Desecresy - Towards Nebulae (Xtreem Music) 

 Esta formación finlandesa, que por estos lares no necesita presentación, está de vuelta con su segundo álbum tras haberse convertido en un proyecto en solitario. A diferencia de la deriva mística y ritual de su predecesor, Towards Nebulae retorna a la fórmula inspirada en Bolt Thrower de sus inicios, más directa y pesada, con un resultado más denso y envolvente. Desecresy demuestra una soltura magistral en la combinación de las partes individuales, solapándolas de forma orgánica pero armoniosa, con un control exquisito de la tensión y una sensación de suspense y avance constante que capturan la atención del oyente mediante sus imágenes sonoras de inmensidad cósmica. Sorprende la variedad formal, considerando la sencillez de los recursos empleados, y también la fuente de creatividad aparentemente inagotable que se lanza a una fascinante exploración de los mismos ambientes oscuros y sofocantes de otras veces, pero con una interpretación ligeramente distinta. El enorme atractivo hace difícil de creer que este sea ya el sexto disco de estudio de una formación que por fortuna nunca vive de las rentas ni se duerme en los laureles.


     

 Ectovoid - Inner Death EP (Blood Harvest) 

 Pasados cuatro años desde su anterior publicación, el excelente Dark Abstraction (2015), este grupo del sur de los Estados Unidos regresa con un nuevo EP en la misma onda, que en lugar de beber de su escena nacional se nutre más bien del death metal europeo, especialmente el holandés (Pestilence y Asphyx), para destilar una fórmula fluida y expresiva dotada de un toque oscuro elegante y distintivo. Los riffs evolucionan en interconexiones dinámicas, y cada canción avanza conforme a su propio ritmo y personalidad, sin dejar nunca de sorprender en sus cambios repentinos y opciones inesperadas, todo ello con una producción de regusto añejo en la que cada instrumento se oye bien pero ninguno está forzado ni saturado. La técnica obedece a la táctica, y no al revés, en este nuevo EP de una formación que figura en la vanguardia de los grupos de death metal de la vieja escuela que todavía son capaces de sacar cosas interesantes.


     

 Gevurahel - Un nuevo amanecer satánico (Uncreation Records) 

 Fieles a su estilo de raw black metal cultivado desde hace años, los argentinos Gevurahel han creado una nueva obra de metal satánico básico y compacto, que reduce al mínimo su fórmula tradicionalista pero consigue resultar muy expresivo y personal gracias a lo particular del planteamiento ideológico y del aspecto vocal, poco técnico pero muy potente e inspirado, cosa que también puede afirmarse del resto de instrumentos. El disco está construido como una especie de misa negra en la que se repiten fórmulas y letanías que invierten y tergiversan deliberadamente la liturgia católica, y el grupo la orquesta con tanto convencimiento que hace que resulte creíble. Esto es música compuesta con una clara finalidad, no por el mero placer de tocarla, un rasgo palpable que le confiere mayor integridad. Al igual que ocurre con las formaciones hermanas Faraón y Espiritismo, el satanismo de Gevurahel tiene más de liberación personal que de auténtico culto a una entidad maligna, y aunque suponemos que en América Latina esto todavía puede asustar, el hecho de escucharlo desde la Europa mayoritariamente atea no le resta impacto ni relevancia.


     

 Imprecation - Damnatio ad Bestias (Dark Descent) 

 Nuevo disco de esta veterana formación tejana, que se ha tomado todo el tiempo necesario para depurar esta nueva entrega de su característico death metal oscuro y pesado con abundancia de trémolos graves, predominancia de medios tiempos potentes y una atmósfera maligna emparentada con la del primer black metal. Aunque la fórmula sea la misma que la de su ilustre predecesor de 2013 (Satanae Tenebris Infinita), el estilo de este álbum es más ligero y menos extremo que en otras ocasiones, tanto a nivel de la producción, más brillante y menos machacona, como de la composición, donde los elementos individuales tienen espacio para respirar y desarrollarse, otorgando a cada canción una personalidad y unos rasgos distintivos propios. Convenza o no este ligero viraje estilístico, no deja de ser loable además de interesante que el grupo haya optado por variar un poco su modus operandi en lugar de limitarse a ofrecer más de lo mismo, sin que ello haya afectado a la cuidada organización y ejecución de cada uno de los temas. El resultado es una obra de black/death metal trabajada y sobresaliente, a la altura del estatus del grupo que lo firma.


     

 Infamous - Muttos Pro S'Aristocratzia (Eremita Produzioni) 

 La celebrada one-man-band de Cerdeña regresa al formato más reposado y lánguido de su primer disco (Of Solitude and Silence, 2011), haciendo un uso más prominente de teclados y partes pausadas, en lo que inicialmente podría parecer una pérdida de fuelle o un agotamiento de ideas. Eso es al menos lo que pensó un servidor tras las primeras escuchas, antes de percatarse de que tal vez la intención del músico era precisamente evitar sacar un calco exacto del Tempesta (2015) mediante una exploración de la vertiente más introspectiva y relajada de su propio sonido. Guste o no este cambio de rumbo, lo cierto es que el estilo emotivo e intenso de la formación encuentra también cabida en la fórmula esbozada en su debut, a la cual no había vuelto a recurrir más que de pasada en obras posteriores. Además de ser algo diferente a lo publicado durante los últimos años, la música presentada aquí es sólida y disfrutable y, pese a las dudas iniciales, acaba por convencer.


     

 Mefitis - Emberdawn (Autoeditado) 

 Si nos viéramos obligados a escoger un disco del año, tarea tan subjetiva como innecesaria, nuestra elección probablemente se decantaría por este. Para su ópera prima, Mefitis consigue construir un lenguaje propio sistemático y característico con el cual explorar todas las posibilidades que ofrece el híbrido de death y black metal que, con gran criterio, ellos denominan “dark metal”. Las melodías y atmósferas sofocantes del death metal finlandés se funden con las estructuras de lo mejor de la escuela sueca y el método de superposición de capas propio del black metal noruego para destilar una fórmula diseñada y medida al milímetro, alérgica a las repeticiones y al tedio, con un perfecto dominio de la armonía y la expectación. Todos los riffs tienen su contrapunto, simultáneo o posterior, sin que queden juntas ni puntos flacos en un impresionante monumento sonoro que a través de la coherencia de estilo explota la variedad y el interés de un conjunto de técnicas selecto y compacto. Expresando alternativamente melancolía, desesperación o belleza marchita, el disco refleja un mundo en inexorable decadencia y autodestrucción, fusionando visión y forma para alcanzar la trascendencia a través de la singularidad.


     

 Nucleus - Entity (Unspeakable Axe) 

 Tres años después de un debut genérico y decepcionante, estos chavales de las calles de Chicago (que yo tanto frecuento) publican un segundo álbum muy superior al primero en el que por fin sacan verdadero partido a sus indudables habilidades. Sus influencias musicales provenientes del death metal clásico más outsider y disonante (Demilich y Timeghoul) siguen estando muy marcadas, pero esta vez aparecen más digeridas y sirviendo a un propósito superior en lugar de ser un mero tributo a sus grupos favoritos. Las canciones son más completas y redondas, y ello contribuye a que logren evocar con mayor convicción la temática espacial que les sirve de inspiración. Nadie podría poner en duda la competencia de estos músicos, pero ahora que parece que tienen un poco más claro hacia dónde quieren avanzar, el resultado se resiente positivamente.


     

 Oath of Cruelty - Summary Execution at Dawn (Dark Descent) 

 Surgido del fértil underground texano y con miembros curtidos en múltiples formaciones, este aguerrido grupo lanza su ópera primera de gran calado tras suficientes años de actividad a sus espaldas. Su música es un excelente híbrido death/thrash, una mezcla perfecta entre Angelcorpse y Deströyer 666, con la intensidad de los primeros y la soltura y solos vertiginosos de los segundos. El resultado es súper compacto y cañero, pero a diferencia de la mayoría de grupos de thrash modernos, no se limita a una simple agresividad constante, sino que desarrolla distintos enfoques y recursos en canciones increíblemente variadas y con la suficiente brevedad como para no tener que insistir en exceso ni llegar a repetirse. Veloz y certero, este debut deja un excelente sabor de boca y ganas de volver a escucharlo en cuanto ha terminado.


     

 Polemicist - Zarathustrian Impressions (Fólkvangr Records) 

 Este grupo primerizo presenta un híbrido de black y death metal relativamente fácil de abordar, con riffs largos y melodiosos tocados en trémolo a la manera de los Sorcier des Glaces más recientes, un tanto edulcorados pero no por ello menos eficaces. La aparente accesibilidad no es sinónimo de simplicidad, ya que hay un gran trabajo compositivo de fondo que constituye el principal interés de este disco. Dos guitarras bien compenetradas desgranan melodías tejiendo un tapiz sonoro agradable y sugerente, tomando prestadas las estructuras cíclicas propias del death metal, con núcleos de riffs complementarios que interactúan entre sí para hacer avanzar la acción. Las canciones funcionan prácticamente como instrumentales, puesto que las guitarras se bastan por sí solas para contar una historia sin que sea necesaria la voz, más allá de su papel como elemento secundario. Cabría desear tal vez una temática algo menos literal y una aproximación un poco más personal a la música, pero indudablemente estamos ante un debut brillante tanto en términos técnicos como estilísticos.


     

 Ripper - Sensory Stagnation EP (Unspeakable Axe) 

 En la misma onda de su anterior disco de 2016 (Experiment of Existence), los chilenos Ripper nos regalan otras cuatro canciones de su death/thrash metal infatigable e imaginativo, que devuelve la vida con talento y ambición a un estilo antiguo y a menudo anquilosado. El grupo consigue aunar las mejores expectativas de los amantes del sonido old school con un sorprendente margen de innovación que lo hace sonar clásico y modernizador a un tiempo, y cuenta con músicos realmente sobresalientes cuyo desempeño es digno de los mayores elogios. Tanto en formato breve como extenso, esta formación es sin lugar a dudas una de las mejores cosas que ha dado en los últimos lustros el thrash metal, uno de los géneros del metal más lastrados por el peso de la tradición y el inmovilismo.


     

 Sammath - Across the Rhine Is Only Death (Hammerheart Records) 

 Cinco años después del fabuloso Godless Arrogance, los neerlandeses Sammath sacan nuevo disco en el cual la síntesis perfecta de la intensidad del war metal, la estructuración del death y la violencia melódica del black esbozada en el álbum anterior se aborda desde una perspectiva más pausada y lenta que resulta algo menos sorprendente pero igual de poderosa y eficaz. Como en otras ocasiones, son necesarias varias escuchas antes de sobreponerse a la confusión inicial y empezar a percibir la cuidada estructura y los matices y dimensiones que operan en un plano más profundo, dentro de su característico asalto frenético y furioso con retazos de melodía que vuelan como proyectiles en medio de una batalla. En lugar de una mera redundancia, aquí tenemos una reformulación parcial de la cumbre alcanzada en su trabajo previo, tal vez el más logrado hasta la fecha. Obviando la ausencia del factor sorpresa, aquí encontramos la misma organización brillante y singular, que sirve para expresar de forma convincente y cautivadora una inmersión en la absurdidad de la barbarie y la inminencia de la aniquilación propias de cualquier conflicto bélico moderno.


     

 Serpent ov Old - Miskatonic Abysmal Path (Autoeditado) 

 Siete años después de su brillante debut en el formato largo, esta one-man band afincada en Philadelphia regresa con su cáfila habitual de colaboradores en un segundo disco menos sistemático y ceñido que el primero, con más diversidad e imaginación pero también en un formato menos compacto. Su sello distintivo consiste en añadir al black metal melódico que sirve de base técnicas propias del power metal y un abundante guitarreo shredding, tan bien dosificado que no cansa ni satura, para obtener un resultado intensamente emotivo que no está reñido con la potencia ni el dinamismo. Pese a presentar cierta irregularidad entre las pistas individuales, el álbum consigue retomar las cualidades positivas de su predecesor siendo al mismo tiempo lo bastante distinto como para constituir una novedad, firmada por una de las formaciones de negro metal más originales y singulares que hayan surgido en la última década.


     

 Ultra Silvam - The Spearwound Salvation (Shadow Records) 

 La penúltima entrada de nuestra selección corresponde al disco debut de un grupo sueco muy reciente, que retoma el legado de la escuela clásica del mejor black metal melódico de su país de origen, desde Sacramentum hasta los primeros Watain. No encontramos aquí nada realmente nuevo ni rompedor, pero todas las canciones están muy bien armadas, ejecutadas con soltura y cada una de ellas exhibe personalidad propia, por lo que no estamos ante el habitual plagio redundante de los estilos de antaño, sino más bien ante nueva música que emplea un lenguaje antiguo. Impresiona y agrada al mismo tiempo ver que un grupo nuevo cultiva un sonido que dejó de estar de moda hace ya lustros, en lugar de optar por uno de los dos extremos, igualmente nocivos, que son la adoración mimética y el hipsterismo desvirtuador. Aunque no redefina las fronteras estilísticas dentro de las cuales se ubica, ni tampoco lo pretenda, The Spearwound Salvation es un asalto enérgico e incesante que no deja de deslumbrar durante su media hora corta de duración, evocando una oscuridad cautivadora y llena de misterios como sólo sabían hacer los grandes del género.


     

 Vargrav - Reign in Supreme Darkness (Werewolf Records) 

 Segunda incursión de esta recentísima one-man-band finlandesa, que supone una enorme mejora con respecto a la primera, logrando una versión más definida y cohesionada del black metal sinfónico esbozado en su debut del año pasado, Netherstorm. Inspirada en Kataxu y sobre todo en Emperor, su fuerza creativa y maestría para hilar los temas compensan en gran medida la manifiesta falta de originalidad, y pese a exhibir grandes dosis de teclados hipermelódicos, tiene el acierto de contar en todo momento con un firme anclaje guitarrero, lo cual le permite evitar los peores excesos del subgénero al que se adscribe. El resultado es un álbum bien construido y muy disfrutable, aunque de cara al futuro, Vargrav debería tratar de asimilar del todo sus influencias y pasar a tener una voz plenamente propia si no quiere limitarse a ser un ente servil que se contente con imitar los ecos del pasado.



Discos dignos de mención


 Angel Witch - Angel of Light (Metal Blade) 

 Que un grupo tan longevo como este publique nuevo disco es todo un acontecimiento que merece nuestra atención. En esta ocasión se trata de canciones nuevas, a diferencia del álbum anterior de 2012 (As Above, So Below), que recopilaba material más antiguo, fogueado a lo largo de los años. Estos nuevos temas, en el estilo NWOBHM ágil y potente de siempre, tal vez no sean tan redondos ni logrados, pero sí ofrecen una fantástica escucha por parte de un grupo mítico que históricamente no se ha prodigado todo lo que sería deseable y, huelga decirlo, no deja de ser mucho más gratificante que toda la morralla reciente vendida como metal y vomitada mes a mes por los sellos más grandes.


 Baxaxaxa - The Old Evil -Demo- (Autoeditado) 

 Bajo este nombre tan extraño se esconde un antiguo grupo paralelo de los componentes de Ungod, que volvió a activarse recientemente y ha publicado una maqueta este otoño. Su estilo es un black metal tardo-ochentero de corte centroeuropeo, muy sencillo en su fórmula pero con un resabio añejo y maligno que resulta cautivador y efectivo a la par. La música presenta claros paralelismos con la de la formación matriz, salvo por la voz, más propia de un grupo de hardcore punk, y a la que cuesta un poco acostumbrarse hasta que el hecho de ser inteligible acaba convirtiéndose en una virtud. Baxaxaxa no es tanto un grupo retro como una recuperación de un estilo antiguo ya practicado en su momento por la misma entidad. No es algo realmente sorprendente ni mucho menos novedoso, pero está hecho con buen gusto y habilidad, y tiene más encanto que casi cualquier proyecto de inspiración old school montado por jóvenes millenials.


 Candlemass - The Door to Doom (Napalm Records) 

 Con más de treinta años de carrera a sus espaldas, estos veteranos suecos han conseguido dos grandes logros con este su nuevo disco: traer de vuelta al vocalista de sesión de su primer álbum, que en su momento no quiso formar parte del grupo, y pergeñar un disco redondo e impactante a un tiempo, que resulta tan pegadizo como el rock y potente como el mejor metal. El cantante viejo y nuevo a un tiempo realiza un desempeño absolutamente excepcional, con una voz de barítono que sabe oscilar entre lo suavemente aterciopelado y lo violentamente desgarrado según las circunstancias, sobrevolando riffs sencillos pero potentes que convierten cada canción en algo bien diferenciado y memorable. Este álbum no sorprenderá a los fans del Epicus Doomicus Metallicus (1986), para quienes tal vez suene demasiado rockero y accesible, pero supera en todos los aspectos a la discografía más reciente del grupo, sin olvidar algo que muchas formaciones más modernas de doom metal descuidan con frecuencia: el que toca lento debe compensar tocando fuerte.


 Funereal Presence - Achatius (Sepulchral Voice) 

 Llegué a este álbum a través de comentarios de varias personas cuyo criterio valoro, por lo que mis expectativas eran muy altas. Funereal Presence es una one-man-band neoyorquina que retoma el black metal evocador y primario de finales de los ochenta en canciones kilométricas para intentar contar una historia por capítulos. El sonido es denso y compacto, y la forma de hilar los sucesivos riffs es muy fluida e imaginativa, pero quien suscribe no puede evitar percibir que los elementos individuales, logrados y disfrutables, se repiten cíclicamente y se van sucediendo sin que haya verdadera evolución ni desarrollo, salvo parcialmente en el cuarto y último corte, cuando ya es demasiado tarde para salvar el conjunto. La temática escogida, una inversión satánica, entre esotérica e irónica, de la historia de San Acacio, me parece una buena metáfora de un enfoque superficial que, pese a exhibir una materia prima de calidad y una estética muy conseguida, carece de visión global y finalidad y se limita a ofrecer un largo paseo sin ninguna revelación ni conclusión. El artífice de este disco es el batería de Negative Plane, un grupo tan sobrevalorado como vacío de contenido, y aunque Funereal Presence sea un proyecto estilísticamente deslumbrante y con un planteamiento interesante, a fin de cuentas se queda también a medio camino porque no sabe hacia dónde quiere ir.


 Havohej - Table of Uncreation (Hells Headbangers Records) 

 A diferencia del nuevo disco de Profanatica aparecido este año, que es una absoluta redundancia sin ningún interés, este nuevo álbum del proyecto en solitario de Paul Ledney, que siempre ha seguido su propio ritmo pausado y discreto, continúa con el mismo estilo cultivado hasta la fecha, adentrándose aún más en las atmósferas densas y torturadas que pretende recrear. Bebiendo de la corriente oscura y minimalista desarrollada a partir del EP Man and Jinn (2000), lo que aquí se presenta es un black metal minimalista que trasciende las fronteras con el ambient ritual, con una percusión mecánica casi industrial y voces descarnadas que, como la propia música, parecen provenir de una dimensión infernal lejana, tan ignota como fascinante. Con este nuevo título, Ledney no propone nada que no hubiera ofrecido ya en los noventa, pero lo hace con mejor sonido y ambientación, y hasta los temas antiguos recuperados (“Holy Blood Holy Grail”) tienen un toque distinto que los hace cuanto menos interesantes. Sin ser nada realmente asombroso, es mucho mejor que Profanatica con piloto automático, y constituye una experiencia convincente y distintiva de inmersión sonora en la oscuridad.


 Krypts - Cadaver Circulation (Dark Descent) 

 A la tercera va la vencida para esta formación helsinguina, que en este nuevo larga duración exhibe una fórmula más compacta y centrada, con canciones mucho mejor llevadas que se esfuerzan por desarrollar algo en lugar de limitarse a la mera contemplación de una atmósfera inerte. Por fin hay un poco de movimiento y exploración, y las habilidades de estos músicos se emplean en algo que suscita una pizca de interés más allá de la simple coherencia estilística. Hasta las partes más lánguidas ganan valor y relevancia por su contraposición con otras más firmes y dinámicas, e incluso la voz parece un poco más animada. Podemos por tanto hablar sin exageraciones del mejor disco de Krypts hasta la fecha, aunque el hecho de militar dentro de un estilo bastante limitado que ya está demasiado visto inevitablemente le resta enteros a la propuesta.


 Lord Wind - The Forest Is My Kingdom (Warheart Records) 

 Esta entrada no corresponde a un disco de metal, pero se ha ganado su inclusión en esta lista no tanto por el notable currículo de varios de sus componentes como por el espíritu indudablemente metal que la inunda e inspira. Tras haber experimentado múltiples transformaciones, a cual más interesante y lograda, este proyecto paralelo de Rob Darken de Graveland ha terminado por convertirse en un grupo de folk en toda regla, que parece la versión eslava de un cruce entre L’Ham de Foc y Hagalaz' Runedance. A la expresividad y naturalidad de la música tradicional se suman la intensidad y la hondura trágica del trasfondo metalero para conseguir un resultado que remite más a los juglares de antiguos reinos que a las bandas que amenizan los bailes populares o la world music de los artistas que abrazan sin rubor todas las tradiciones. Lo que antes sonaba a través de samples y teclados adquiere aquí una nueva dimensión, con el mismo brillo y la misma voluntad atávica, pero en una forma distinta y novedosa que tiene el sabor de lo recién descubierto.


 Pentacle - Spectre of the Eight Ropes (Iron Pegasus) 

 Este grupo veterano es esencialmente una copia de Hellhammer/Celtic Frost con toques de Asphyx, lo que explica que siempre haya estado en segunda fila, a la sombra de otras formaciones más originales y relevantes. Quizá sea el gusto personal de quien suscribe lo que aquí se manifiesta, o tal vez el buen recuerdo de haberles visto en directo en uno de sus escasos conciertos, pero un servidor se atreve a defender que su música está lo suficientemente bien hecha como para merecer al menos un par de escuchas, y este nuevo disco no es una excepción. Escuchado de principio a fin, el álbum resulta un poco largo y repetitivo, y salta a la vista que le falta esa chispa de genialidad que caracteriza a los grandes clásicos, no obstante, se trata de material sólido y disfrutable que puede recomendarse sin excesivo sonrojo.


 Phantom - The Epilogue to Sanity (The Satan Records)

 Este grupo misterioso, que ha convertido su disputado origen e identidad en uno de sus atractivos, se presenta como un renovador del black metal que lleva el estilo hasta niveles de extremidad nunca antes escuchados. En cierto modo no les falta razón, porque la producción ruidosa y estridente hace que parezcan más bien un grupo de noise o power electronics a lo Brighter Death Now, que provoca tanta confusión como dolor de cabeza. Si uno logra sobreponerse a la agresiva estética, sin duda deliberada, percibirá que hay un innegable desarrollo subyacente, cuya intención es aproximar el black metal hacia sonoridades de terror industrial al lado de las cuales MZ.412 parece música dance de verbena. Por desgracia este es también su punto flaco, ya que la formación llega tan lejos en su afán por conseguir un sonido inhumano que acaba convirtiéndose en algo insoportable, más allá de la curiosidad científica que puedan albergar los melómanos más temerarios.


 Trench Warfare - Hatred Prayer (Transcending Obscurity Records) 

 He aquí otro debut muy decente de un grupo texano recientemente constituido, que parte de un war metal canónico al que insufla influencias estructurales del death metal estadounidense, que le permiten desarrollar una diversidad de formas y un dinamismo poco frecuentes en el subgénero antes mencionado, sin que ello le reste fuerza y agresividad, sino más bien al contrario. Trench Warfare opera mediante canciones muy breves que no necesitan repetir elementos más allá de lo estrictamente necesario porque todo está perfectamente condensado, con un toque personal que lo separa del habitual monocromatismo característico de los imitadores de Blasphemy. El problema de esta fórmula es que la intensidad es tan constante y permanente que uno acaba por dejar de prestar atención a la música según se van sucediendo las canciones, a pesar de su notable variedad formal. Si en el futuro se decide a explorar un poco más su faceta death metal, esta formación podría resultar mucho más interesante.


 Véhémence - Par le sang versé (Antiq Records) 

 Segundo larga duración de un discreto grupo francés de provincias que cultiva un black metal medievalista. A diferencia de otras formaciones que bajo esa misma etiqueta se limitan a copiar y pegar elementos de música folk sobre un fondo de metal anodino y genérico, Véhémence saben dejar los interludios con instrumentos tradicionales en un adecuado segundo plano para anclar su música en una sólida base guitarrera que otorga consistencia al conjunto. Donde este disco brilla es en sus riffs melódicos inspirados y emotivos, que traen a la mente a los primeros Obsequiae y encajan bien con la conseguida ambientación y la belleza arqueólatra reflejada en la portada, obra del propio grupo. El problema es que las canciones duran demasiado, estiran su contenido y lo repiten en exceso, lo que provoca que no se vaya al grano y el efecto inicial se acabe perdiendo irremediablemente. Las voces y coros limpios, por otra parte, son bastante flojos y restan aún más atractivo, y eso que los rugidos empleados son bastante competentes. Estos angevinos parecen haber dado con una buena fórmula estilística, ahora sólo les faltaría aprender a utilizarla de manera eficaz.



Los suspensos



 Abbath - Outstrider (Season of Mist) 

   -PREMIO DEL AÑO A LA INERCIA-  

 Empezamos este repaso con un disco tan previsible como temido: el reton-no de Abbath después de su debut en solitario (Abbath, 2016), pasados los tres años reglamentarios de intervalo por los que se rige cualquier grupo comercial que se precie. Retomando el estilo tardío de Immortal así como plagiando sus influencias (Bathory sobre todo) de las maneras más grotescas, el señor mayor maquillado más entrañable después de los KISS se marca otro batiburrillo jevilongo con un falso barniz de black metal que lo convierte en el producto perfecto para vender bajo la etiqueta black metal algo que es inofensivo pero potencialmente atrayente. Para ello, se ha rodeado de una nueva hornada de músicos pintorescos con los que hacer sesiones de fotos mucho más estudiadas que cualquiera de sus composiciones, aunque por el puro efecto de la redundancia el disco consigue ser todavía peor que el anterior, lo cual seguramente sea su único mérito. Me temo que tenemos Abbath para rato, y con la garantía de que va a sonar siempre igual.



 Ares Kingdom - By the Light of Their Destruction (Nuclear War Now!) 

 Al igual que en anteriores trabajos, esta longeva formación estadounidense ofrece algo con apariencia de black/death convencional que en realidad es heavy metal genérico y aburrido, tan simple y plano que asombra que hayan podido llenar un álbum entero con un material tan flojo, como mantequilla untada sobre demasiado pan. Cuesta creer que esta misma gente fuera la que anteriormente militó en Order from Chaos, un grupo mucho más inventivo y original, aunque también es cierto que, incluso en su mejor época, destacaba más por su estilo novedoso que por presentar canciones realmente memorables. Este nuevo disco es exactamente igual que el que sacaron hace cuatro años (The Unburiable Dead, 2015), y debería evitarse exactamente por las mismas razones.



 Belenos - Argoat (Northern Silence) 

 Cuando llevas 25 años al frente de un grupo y ni siquiera eres medio conocido, es que algo estás haciendo mal. Eso es lo que le ocurre al tipo que está detrás de este proyecto, y eso que en algún momento se marchó a la Bretaña profunda y empezó a escribir letras en bretón, pero ni siquiera eso le ayudó para crear nada realmente original. Como sucede con cualquier grupo del montón, las influencias se notan al primer vistazo, y la música que aquí se presenta tiene un fuerte olor a Primordial, al black metal de Satyricon o Kampfar y a los cánticos de Wardruna, calcados aquí sin ningún filtro ni rubor. El conjunto no suena mal, pero de la misma forma en que ningún disco bien grabado y correctamente armado suena realmente mal, hasta que uno se pregunta qué hace escuchando esto en lugar de ir directamente a las fuentes y dejarse de copias baratas, por mucho que provengan del indómito Trégor.



 Blood Incantation - Hidden History of the Human Race (Dark Descent Records) 

   -PREMIO DEL AÑO A LA DESORIENTACIÓN-  

 Estos músicos de Denver siguen teniendo mucho talento y arte para tocar, pero su forma de componer es cuanto menos confusa, lo que hace que sus canciones estén construidas de cualquier manera. La mezcolanza de influencias que encontrábamos hace tres años en Starspawn ya no es tal, no porque la fórmula se haya afinado hasta volverse única, sino porque esta vez todo suena a Timeghoul, y lo único vagamente llamativo es la temática alienígena escogida, tan manida como vana, probablemente inspirada por una noche de porros viendo documentales del Canal de Historia. A diferencia de Nucleus, esta formación no parece haber aprendido nada de sus errores, y en lugar de tratar de compactar su estilo, se limitan a adornar los calcos de Timeghoul con distintos interludios instrumentales, solos y repeticiones interminables que marean la perdiz sin orden ni continuidad. Casi mejor volver a Timeghoul o a otras cosas un poco más centradas y auténticas.



 Blut aus Nord - Hallucinogen (Debemur Morti Productions) 

 ¿Cómo se puede durar tanto como grupo sin haber desarrollado nunca un verdadero contenido digno de ese nombre? Pues ofreciendo siempre lo que se lleva en cada momento: black metal clásico en los noventa, metal disonante en los 2000 y, más recientemente, ese rock atmosférico ensimismado que de un tiempo a esta parte se vende como black metal. La fórmula actual de este grupo camaleónico, en el que todo ha ido variando salvo el error de primer semestre de alemán que exhibe su nombre, es un muro de sonido ligero y vagamente sugerente, compuesto por sonoridades edulcoradas con una disposición excesivamente lánguida y dilatada como para causar ninguna impresión o efecto persistente. Sobre esta base navegan de vez en cuando riffs y solos al estilo hard rock que no acaban de encajar del todo, así como coros y cánticos etéreos ejecutados con una sutileza que se confunde con falta de convencimiento. Este tipo de música quedaría bastante bien, por ejemplo, como banda sonora de un videojuego de temática espacial, pero por sí sola resulta vacía y estéril. A estas alturas, Blut aus Nord quizá debería pasarse directamente al post-rock, siguiendo el camino de Alcest, el único grupo que ha mostrado la suficiente valentía como para salir del armario post-black en el que tantos siguen encorsetados, pero me temo que no cabe esperar algo así de una formación que nunca ha tenido realmente claros sus objetivos.



 Cirith Gorgor - Sovereign (Hammerheart Records) 

 Abordé este disco con la lejana esperanza de que mantuviera alguno de los rasgos positivos del anterior álbum publicado por la misma formación (Visions of Exalted Lucifer, 2016), que pese a no inventar nada nuevo sí conseguía sacar partido de forma sorprendente a la fórmula canónica de black metal noventero. Aquí, en cambio, no hay nada realmente especial, y en conjunto suena más a Tsjuder, 1349 o algún otro grupo genérico de segunda fila más o menos competente pero muy poco original. Más allá de alguna que otra melodía interesante, todo es influencia noruega architrillada, alternancia más o menos aleatoria entre partes rápidas y lentas, y la sensación de estar escuchando a unos músicos que saben hacer lo que se espera de ellos pero no se salen ni por asomo del guion. Todo lo dicho lleva a este cronista a concluir que lo que hizo especial a su disco anterior fue una mera casualidad y en ningún caso la norma para este grupo tan veterano como convencional.



 Crypt Sermon - The Ruins of Fading Light (Dark Descent) 

 Este joven grupo estadounidense trata de ser una copia de Candlemass en todos los aspectos, y en cierto modo lo consigue, porque esa es la influencia que más se nota con diferencia en su música. No obstante, hay demasiados elementos más modernos que convierten la experiencia sonora en algo distinto, sobre todo la voz, que se nutre claramente de formas de hardcore, emo y rock posteriores, pero también los arreglos y la producción, que terminan de hacer patente que estamos ante un grupo moderno imitando estilos más antiguos, sin intención de añadir nada, pero imprimiendo sin darse cuenta un poso de modernidad indeleble. Escuchar este álbum no es una tarea desagradable ni mucho menos, de hecho se deja oír con facilidad y seguramente complazca a muchos fans del heavy-doom, pero en términos artísticos se encuentra en un lugar muy incómodo entre dos aguas, la veneración a ultranza y la modernización inconsciente, sin ser capaz de optar decididamente por ninguna de las dos, lo cual le resta mucho en cuanto a personalidad y empaque.



 Deathspell Omega - The Furnaces of Palingenesia (Norma Evangelium Diaboli) 

 A diferencia de trabajos anteriores, esto es metal de verdad y, de hecho, está bastante bien construido, haciendo gala de una estética disonante llamativa y conseguida así como de un sonido distintivo y reconocible. No obstante, el problema de este disco es doble, y tiene más que ver con la visión/intención que con el propio material en sí. Por una parte, todo indica que la motivación principal del grupo es chocar a su público por la vía racional, en lugar de obedecer a una pasión genuina que les impulse, lo que impone una distancia enorme, sin vínculos emocionales ni subconscientes, entre los artistas y la obra, haciendo que sea difícil identificarse con la música de la misma manera en que uno interioriza otras formas artísticas más directas e intuitivas. Por otro lado, el discurso y las letras parecen ser lo más importante, con la voz situada en una posición de preeminencia y desgranando multitud de referencias eruditas voluntariamente veladas, que terminan siendo el aspecto fundamental con diferencia, al igual que en la entrevista que el grupo concedió recientemente a Bardo Methodology, lo cual no solamente no tiene relación directa con el material sonoro, sino que se convierte en una charla cultural más propia de un ensayo que de un disco, ensombreciendo el impacto emocional indispensable para que cualquier tipo de música funcione. La sociedad totalitaria a lo 1984 de la que se habla, en la que opera el terror militarista de los peores regímenes comunistas, se vería reflejada mucho mejor por un estilo dark ambient o incluso industrial opresivo que por las florituras de black metal disonante de tono mayoritariamente sereno que aquí se presentan. En definitiva, este es un álbum bien hecho que merece un par de escuchas por sus aspectos formales, pero no acaba de convencer, porque a pesar de ser técnicamente sobresalientes, sus creadores parecen centrados en algo muy separado y distante de la materia con la que trabajan.



 Diocletian - Amongst the Flames of a Bvrning God (Profound Lore) 

 Este es el primer disco de Diocletian después de su reunión tras un breve período de inactividad que no duró más de un año. Este lapso temporal supuso no obstante la salida de todo el personal del grupo, exceptuando a uno de los miembros fundadores. Desconocemos si este cambio radical de plantilla ha tenido la culpa, pero el antiguo estilo elaborado y personal que hacía de estos neozelandeses una de las formaciones más interesantes con diferencia dentro del panorama war metal ha desaparecido en favor de un asalto incansable tan reiterativo como plano, muy por debajo de los discos de la primera etapa, con Gesundrian (2014) a la cabeza. Incluso la adición de un vocalista tan sobresaliente como Impurath sirve de poco si la música se limita a tocar tres acordes con mucho ruido por cada canción, dejando al oyente exactamente igual que como estaba antes de invertir treinta minutos de su preciada existencia.



 Enthroned - Cold Black Suns (Season of Mist) 

 En lugar de volver a mirar atrás hacia formas musicales más antiguas como en su álbum anterior (Sovereigns, 2014), bastante potable, en este disco el veterano grupo belga opta por sumergirse en la modernidad infestada de post-metal y disonancia sin sentido que caracteriza a buena parte del black metal contemporáneo. Esto redunda en canciones sin eje argumental, que no se deciden a adoptar ningún rumbo ni personalidad concretos, oscilando entre blast beats intempestivos y acordes lánguidos y desnortados, con mucho relleno y poco contenido. A todas luces, este disco es un nuevo paso en falso por parte de un grupo que ha dado ya más vueltas que el Tío Matt de Fraggle Rock.



 Förgjord - Ilmestykset (Werewolf Records) 

 Con este tenemos un ejemplo más de la deriva marcadamente rockera que están empezando a tomar muchas de las publicaciones del sello finlandés Werewolf Records. En este caso, se trata de un black metal que intenta sonar tan lánguido que acaba siendo casi rock atmosférico, en el peor sentido posible. Las "revelaciones" de las que habla el título no se ven por ningún lado, esto es un refrito de estilos de rock disfrazado de metal y pergeñado por músicos que deben de estar ya cansados de hacer black metal convencional, y en lugar de tratar de hacer algo nuevo nunca antes visto, prefieren ir a lo fácil. Que un disco así reciba elogios me hace pensar que mucha de la gente que lo alaba probablemente tan solo escuche metal y vincule todo lo que le suena distinto con la originalidad. Una perspectiva un poco más amplia les desvelaría que, en realidad, esto es un producto totalmente convencional, aunque se ubique dentro de un género distinto.



 Malevolent Creation - The 13th Beast (Century Media) 

   -PREMIO DEL AÑO AL TEDIO-  

 Para su disco número 13, unos Malevolent Creation en horas bajas, de cuya plantilla original tan sólo queda el guitarrista principal, acompañado aquí por un puñado de reclutas recientes, han optado por una fórmula simplificada de death metal moderno que más parece hardcore espolvoreado con solos que otra cosa. Casi todas las canciones están construidas conforme al formato pop, con tres minutos y pico de duración, un par de riffs sencillos, estructura estrofa-estribillo (que suele ser el título de la canción coreado) y a correr, todo ello al mismo ritmo machacón y unidimensional. La voz es horriblemente plana y tal vez sea lo peor de todo, con rugidos súper monótonos a lo Max Cavalera, en las antípodas del estilo sobresaliente y personal de Brett Hoffmann (Q.E.P.D.). Si su objetivo era crear música directa y facilona para la juventud, han llegado un poco tarde, porque esto no gustará a los fans de siempre ni tampoco a nuevos conversos que probablemente busquen otros grupos con músicos que a ser posible no les doblen la edad.



 Mgła - Age of Excuse (No Solace) 

   -PREMIO DEL AÑO A LA COMERCIALIDAD-  

 ¡Disco del año de metal extranjero de la revista MondoSonoro! Es difícil pensar en un sambenito más vergonzosamente hípster, pero lo cierto es que, si analizamos la deriva de este grupo, el galardón no debería sorprender tanto. La música de Mgła es cada vez más accesible, y en este álbum presenta una voz totalmente inteligible, riffs más o menos atractivos pero invariablemente simples y una percusión reducida a lo básico, con canciones que se parecen demasiado entre sí como para poder distinguirlas. El problema no es que suene mal ni que esté mal hecha, más bien al contrario, pero su fórmula responde a un black metal deliberadamente simplificado y neutro que resulta completamente previsible, plano e inerme, porque está diseñado para poder gustar a cualquiera que tolere vagamente las formas más leves de heavy metal. Como reflejo involuntario de su retórica exangüe y derrotista, no ofrece ningún contenido que sorprenda, inspire o suponga ningún reto, y constituye un buen ejemplo de lo que se valora en esta época de mercantilización a ultranza en todas las esferas: un producto con envoltorio llamativo y seductor pero completamente vacío por dentro.



 Misþyrming - Algleymi (Norma Evangelium Diaboli) 

 He aquí otro grupo que confunde variar un poco el estilo con pasarse directamente al rock. Aunque las voces y la densidad del sonido recuerdan a otros grupos de su misma escena, como Svartidaudi, los alegres punteos de guitarra entre heavy y folk metal remiten más a moñadas como Sólstafir, y el resto de la música es un black metal moderno totalmente convencional. Resulta difícil de creer que Noevdia, que suele tener un criterio relativamente estricto, haya decidido publicar esto, aunque quizá quedaron conquistados al ver que los títulos y las letras estaban en islandés y no preguntaron nada más.



 Obsequiae - The Palms of Sorrowed Kings (20 Buck Spin) 

 Este grupo de metal medievalista repite la misma fórmula por tercera vez, lo cual a estas alturas no solamente resulta poco sorprendente, sino también un tanto facilón. En realidad sí hay pequeñas variaciones, pero no se trata de cambios positivos. El sonido tiene más claridad, lo cual no se debe tanto a la producción como a una construcción de las canciones más liviana y sencilla. La percusión es excesivamente floja, casi rockera, lo que se une a unas líneas de guitarra más simples y edulcoradas. Por otra parte, los interludios de arpa son más obvios y reconocibles que en el disco anterior, y siguen estando totalmente desconectados del resto de la música. Por esto si fuera poco, se añaden coros convencionales que antes nunca habían hecho falta, un recurso tan trillado como tedioso. A pesar de que en términos generales este grupo siga siendo muy atractivo, se percibe un progresivo acomodamiento que termina pasando factura al resultado. El primer disco (Suspended in the Brume of Eos, 2011) producía fascinación, el segundo (Aria of Vernal Tombs, 2015) invitaba a la contemplación y este tercero evoca más aburrimiento que otra cosa. El hecho de estar estilística y conceptualmente muy por encima de la media no lo salva en esta ocasión.



 Profanatica - Rotting Incarnation of God (Season of Mist) 

 Tras su fallida deriva drone de 2016 (The Curling Flame of Blasphemy) y el EP bastante potable del año pasado (Altar of the Virgin Whore), la formación principal de Paul Ledney regresa a su formato clásico, que a estas alturas no alberga demasiadas sorpresas y resulta excesivamente convencional. El mejor tema que aquí figura es una recuperación de otro más antiguo (“Broken Jew”), lo que da una idea del escaso interés que presenta este álbum, más allá del objetivo de justificar su intensa actividad actual de conciertos y giras. Recomendamos repasar su discografía posterior a la reunión (2007-2013) para encontrar música más interesante, ya que esta se limita a reproducir el estilo original del grupo sin tratar de añadir ni desarrollar nada.



 Saor - Forgotten Paths (Avantgarde Music) 

 Escocia es un lugar con un acento fabuloso y grandes actores de cine y televisión, pero en términos de metal la cosa no pinta igual de bien. En sus mejores momentos, este intento de black metal atmosférico/folk consigue sacar algún que otro riff melódico más o menos decente, convenientemente copiado de otros grupos que saben cultivarlos, como por ejemplo Forteresse. En todos los demás, añade una multitud de elementos espurios, como flautas, violines, cánticos que pretenden ser evocadores y demás panoplia de recursos indispensables del folk metal más genérico, extraídos directamente y sin filtrar de las canciones celtas que ganaron varias ediciones de Eurovisión a principios de los años noventa. Cuando en la tercera pista entra el estribillo pop a dos voces, entre los rasgueos de guitarra y la flauta desatada, algo en tu interior te dice que hay cosas que no deberían mezclarse. El chocolate y el chorizo están ricos por separado, pero servidos directamente en el mismo plato no suelen maridar bien.



 Sarcasm - Esoteric Tales of the Unserene (Chaos Records) 

 Hace dos años alabamos las virtudes relativas de la etapa reciente de esta formación, dentro de las claras limitaciones que supone el trabajar con un estilo en el que todo está ya inventado y definido. Situado dentro de la vertiente más melódica y edulcorada del death metal sueco, y con claras reminiscencias de varios grandes nombres de su escena nacional de principios de los noventa, este grupo ha sacado un nuevo disco que suena exactamente igual que el anterior, lo que denota una clara voluntad, antes supuesta y ahora confirmada,  de hacer una y otra vez más de lo mismo. A la redundancia y la pesadez que esto conlleva se une la constatación inmediata de que las canciones son más flojas, que es lo que suele suceder cuando un grupo que no es excepcional crea mucho material durante un lapso de tiempo demasiado breve. Pero eso no es todo; algunas canciones traen de regalo horribles estribillos propios del rock alternativo más tedioso, que casi acaban sonando a In Flames, tal vez lo peor que pueda decirse de un grupo sueco, exceptuando una comparación con Sabaton. Si su predecesor era vagamente interesante, este álbum es absolutamente prescindible.



 Sinmara - Hvísl stjarnanna (Ván Records) 

 He aquí un excelente ejemplar de black metal al estilo ortodoxo, bien urdido y ejecutado, con una producción densa y perfectamente adecuada al contenido. Con sus melodías maléficas, riffs en trémolo, acordes disonantes al aire, blast beats recurrentes, voz rugiente y ambiente místico, marca todas y cada una de las casillas de lo que se suele entender como black metal tradicional en su expresión contemporánea, lo que hace que pueda ser disfrutado por todo amante del género. No obstante, aunque superficialmente suene muy bien, no consigue suscitar interés genuino por la sencilla razón de que este estilo es esencialmente el mismo desde que Ofermod sacó su primer EP hace ya cuatro lustros. El hecho de que tengan letras en islandés no es excusa, no sólo porque estas no constituyen siquiera la mitad del disco, sino porque ese es un detalle sin excesiva importancia que no basta para distinguirlos de los demás grupos similares o afines. ¿Por qué escuchar a Sinmara cuando cada año se publican otros diez o doce álbumes muy parecidos?



 Tomb Mold - Planetary Clairvoyance (20 Buck Spin) 

 El mundo entero parece estar esperando grupos como este, que suenan a metal de verdad y al mismo tiempo resultan tremendamente accesibles y fáciles de escuchar. Esto último se debe a que las influencias recogidas son muy atractivas: desde el death metal pesado de Incantation, pasando por algo de death-doom, hasta resonancias de hardcore metalizado para las partes más movidas. El problema es que se trata de una mezcolanza de estilos que no suma ni elabora, porque no hay ninguna estructura ni finalidad. Las canciones van repitiendo un riff mediocre tras otro durante unos cuantos minutos, sin llegar a desarrollar nada, antes de terminar abruptamente, dejando una sensación de vacío total. Esto sería aceptable como primera maqueta de un grupo que está aún tanteando distintos estilos antes de encontrar su propia voz, pero como tercer disco de una formación ampliamente aclamada es un producto completamente hueco.



 Unaussprechlichen Kulten - Teufelsbücher (Iron Bonehead) 

 Por primera vez a lo largo de su dilatada carrera, estos veteranos chilenos caen en el error, tras publicar un disco bueno, de apresurarse en exceso para sacar el siguiente, lo que hace que este nuevo álbum presente los defectos del anterior sin ninguna de sus virtudes. El estilo es el mismo death metal de la vieja escuela con fuertes influencias thrash e inspiración black metal típico de Sudamérica, pero en esta ocasión se emplea en canciones indistinguibles que no presentan nada que las haga especiales ni destacables. En el disco anterior, Keziah Lilith Medea (2017), la experimentación y heterodoxia formal que habían caracterizado al grupo desde sus comienzos se trocaron por una fórmula más sistemática y compacta, menos imaginativa pero también más sólida. Esto, en cambio, supone un viraje hacia una dirección acomodaticia que no consigue retener las ventajas de ninguno de los dos enfoques, pero sí acumula todos los inconvenientes.



 Urn - Iron Will of Power (Season of Mist) 

 La portada a lo juego de rol copiada de Manilla Road llama a equívoco: esto no es heavy metal épico, pero la adscripción nominal del grupo a la corriente black/thrash tampoco es del todo acertada. Aunque su música retome superficialmente al estilo potente y descarnado de Deströyer 666, que claramente constituye aquí el punto de partida, la manera convencional de hilar las canciones como si esto fuera suomi rock, con subidón constante y estructura de estrofa-estribillo, les aproxima más a los Kreator más recientes y odiosamente comerciales. A medida que avanzan las canciones y se descubre que todas ellas son prácticamente iguales, uno se harta más pronto que tarde de la voz tan molesta como perfectamente inteligible del cantante, y sobre todo del espíritu simplón e intranscendente con el que esto está concebido. Pese a que la intención seguramente sea más auténtica y sincera, el resultado acaba siendo igual de impostado que productos de consumo masivo como Ghost o Tribulation.



 Vastum - Orificial Purge (20 Buck Spin) 

   -PREMIO DEL AÑO A LA ESTERILIDAD-  

 Este disco de portada horrenda y nombre que parece extraído de la película Beavis y Butt-Head recorren América responde a la idea que algunos parecen tener de lo que es el estilo old school, que equivale a una regurgitación de sonoridades antiguas de manera genérica y simple. El grupo practica un death metal cromático denso y compacto, pero estéril a fin de cuentas, porque no presenta absolutamente nada propio ni elaborado más allá de repetir estilismos creados por otros cuando estos músicos eran niños, y eso en los momentos más cañeros, porque las partes lentas se hacen realmente pesadas (en el mal sentido). Todo hace pensar que esta formación compone música como quien une piezas de Lego esperando que lo construido, por arte de magia, supere a la suma de las partes. Que algo así goce de relativa popularidad indica que hay demasiada gente que responde a los estímulos del marketing, conforme a los cuales cualquier cosa que suene medio bien es excelente y bien merece tu dinero.



 Vltimas - Something Wicked Marches In (Season of Mist) 

   -PREMIO DEL AÑO A LA DEGENERACIÓN-  

 Tras un par de años explotando descaradamente el legado de Morbid Angel con su propio grupo tributo, David Vincent se ha rodeado de lo que en el cine español se denomina un “elenco de secundarios de lujo” para dar vida a una formación en la que él es el protagonista absoluto. Esto quiere decir que la voz está en el centro de la música, que viene a ser un zumbido de moscardón ejecutado por una guitarra, que pese a estar tocada a la velocidad del rayo no deja de ser un ruido de acompañamiento que constituye la forma más simple y repetitiva de death metal que uno pueda imaginar, peor aún que los álbumes más recientes de Morbid Angel. En este disco, el bueno de Dave no se molesta siquiera en tocar el bajo, que es inexistente, reservándose en cambio la autoría de las letras, que incluyen, entre otras joyas, una canción de amor titulada "Monolilith" (¡poesía!). Pasado el mal trago de escucharlo hasta el final, uno concluye que este hombre debería abrazar definitivamente el cock rock con el que lleva años flirteando, con ese look de Nikki Six con chistera, en lugar de marear la perdiz con un rollo metal que hace ya tiempo que olvidó cómo cultivar.





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