Psionic Madness – Rotting Dominion (2022)


Psionic Madness – Rotting Dominion (Vargheist Records, 2022)

A pesar de haber supuesto mi liberación del formato de discos del mes, este año que terminará en breve me ha brindado menos oportunidades de lo que me habría gustado para escribir reseñas, más por falta de tiempo que de material interesante, pero no quisiera lanzarme a los listados de fin de año antes de publicar un último texto sobre uno de los discos que más me han llamado la atención, publicado durante el último trimestre. En nuestra selección de los mejores álbumes de 2021 ya destacamos al predecesor del título que nos ocupa, un discazo debut de death/grind rabioso y disonante que parecía surgir de la nada, y tan sólo un año después el mismo grupo ofrece una continuación en la cual esos mismos rasgos se declinan en temas más largos y ambiciosos, como si de una versión extendida de la misma visión se tratara. Psionic Madness se llama la formación, uno de esos conjuntos jóvenes con una energía y creatividad desbordantes de los que sin duda cabe esperar grandes cosas en los años a venir.

Exhibiendo un vocabulario y un enfoque muy similares a los de su predecesor, Mortality Salience, Rotting Dominion trata de recrear las mismas atmósferas y sensaciones en un formato más extenso. Sus temas suenan igual de disonantes, angustiosos y contundentes, pero presentan un margen mucho mayor para desarrollar formas, repetirlas un poco más y sondear hasta dónde pueden llevar. El modus operandi es ir dejando sueltos trozos de melodía, nadando entre la disonancia continua y los constantes cambios de ritmo, como para acentuar la impresión de existir en un entorno hostil y violento en el que no hay refugio digno de ese nombre. De repente surgen solos melódicos y pasajes melancólicos que se cortan antes de tiempo y dejan en vilo, como si fueran brotes de aventura o de esperanza que acaban cercenados antes de llegar a hacerse realidad del todo. El resultado es un paisaje yermo y desolador, explorado con el temor y el abatimiento de un superviviente en un mundo abandonado.

Según avanza el disco va quedando claro que lo último que quiere Psionic Madness es sonar bonito o bien producido. La grabación es correcta pero bastante casera, y la propia ejecución resulta descuidada, un rasgo que parece totalmente deliberado en un intento de asemejarse lo menos posible al tech death, a pesar de que el nivel técnico no deje de ser patente. Las melodías y riffs disonantes crean un ambiente de opresión y desasosiego, generando en quien los escucha una sensación mixta de fascinación y terror. Por otro lado, las partes más lentas muestran una solemnidad melancólica muy honda, en dramático contraste con los ocasionales solos frenéticos e intensos. Todo ello sienta las bases perfectas para la historia post-apocalíptica que narran las letras, que no podría tener otra inspiración más adecuada, habida cuenta de las características de la música.

El sonido descarnado y lacerante recuerda un poco a los primeros Gorguts, aunque la influencia del grindcore otorga más fluidez y simplicidad a la fórmula. La gran cantidad de contenido y la individualidad de las canciones remite por su parte a la escuela neoyorquina, con Immolation a la cabeza, aunque por su sonido, ambición y planteamiento probablemente el mayor parecido deba establecerse con Zealotry, una formación ya tristemente desaparecida de la cual en cierto modo este grupo es heredero, no sólo por sus características formales, sino también por su manera de saber llevar y culminar los temas. Estamos ante uno de los mejores discos del año, tanto por lo original y logrado de la propuesta como por el espectacular salto evolutivo desde el debut, y con él queda claro que el death metal aún tiene mucho que decir cuando se exploran sus márgenes menos trillados.

Escuchando: Demilich – 2021 – Vanishing Sessions EP


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