Mosaic – Heimatspuk (2022)


Mosaic – Heimatspuk (Eisenwald, 22 de abril de 2022)

A diferencia de sus vecinos polacos, checos o incluso neerlandeses, la escena alemana de black metal nunca se ha caracterizado por construir un estilo nacional coherente y unitario. Bethlehem, Moonblood, Katharsis y Ungod fueron todos grupos sobresalientes pero muy dispares, cada uno trabajando dentro de su propio paradigma. En los últimos años, sin embargo, se vienen atisbando intentos de desarrollo de un enfoque específicamente alemán del género, cuyas raíces podrían encontrarse quizá en el pagan metal lánguido de unos Fornost, seguidos de otras formaciones más o menos competentes, como Schrat, Runenwacht o incluso Dauþuz, todas ellas formalmente bastante distintas pero con un gusto común por un black metal más sugerente y algo menos agresivo y, sobre todo, una voluntad similar de aproximarse a las leyendas, el folclore y el antiguo paganismo del pueblo germano. Es en este contexto en el que debemos enmarcar a Mosaic, que a ojos de este cronista supone un paso más allá dentro de esta tendencia, por ahora difusa, pero no carente de interés.

Bajo un nombre más bien inusual para un grupo de metal se presenta esta formación afincada en la ciudad de Gotha, en Turingia, que tiene toda la pinta de ser un proyecto unipersonal venido a más al que se ha terminado sumando una plantilla completa. Realmente el nombre le hace justicia a la música, ya que estamos ante una verdadera mezcolanza de estilos muy dispares: black metal, rock gótico, (dark) folk y hasta ambient, que no se presentan en una fórmula unitaria y original, como tal vez uno podría desear de antemano, sino más bien cultivados en compartimentos separados que no obstante muestran sólidas relaciones y una clara coherencia lógica entre sí. Normalmente un batiburrillo de estilos de estas características espantaría al metalero medio desde muy lejos, pero aquí están tan bien combinados y se compenetran tanto que consiguen conformar una identidad global y reconocible a pesar de sus variados elementos.

El componente black metal entronca con la escuela más machacona y repetitiva que va desde los Moonblood más cañeros hasta la ambientalidad hechizante de unos Paysage d’Hiver, pero dejándose influir en cuanto al ritmo por las influencias rockeras y post-punk, que a su vez se imbuyen de robustez metálica hasta llegar a crear una especie de híbrido en el penúltimo tema (“Unterhulz Zoubar”), que esquiva la monotonía propia de los registros góticos desarrollando una curiosa evolución. El folk y el ambient tienen en cada caso un par de pasajes en exclusiva, pero aparecen también entreverados en los otros estilos, como interludios fundidos, igual que los contados samples, lo que otorga una lograda cohesión al conjunto. Como salta a la vista, no estamos ante un disco de metal al uso –algo que debería saber previamente quien pueda llevarse un disgusto–, sino ante una obra que con materiales dispares construye algo distinto provisto de personalidad y una notable integridad.

El hilo conductor del álbum, más allá de la música y la temática en sí, es un aire mágico y místico palpable que envuelve la propuesta entera, firmemente anclada en el terruño germánico. A esto contribuye no poco la voz, sonora y seductora por momentos, desgarrada y potente en otros, y cuyas cualidades hipnóticas constituyen buena parte del encanto del grupo. Naturalmente las letras están todas en alemán, con un lenguaje un tanto extraño que este cronista no sabe si atribuir a formas arcaicas o a algún dialecto oriental, y parecen contar historias de espíritus, bosques encantados y antiguas leyendas campesinas, entre lo poético y lo tenebroso. Si este es un disco que marcará de manera profunda y duradera la escena teutona o se quedará en mera anécdota es algo difícil de augurar; por ahora podemos afirmar que ofrece un planteamiento bastante arriesgado que queda bien resuelto, siendo un álbum inusual y colorido que logra atrapar con una magia irresistible.


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