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Entrevista a Mefitis (Pendath y Vatha)

(febrero de 2021)


© Mefitis (Pendath & Vatha)


 [La entrevista original en inglés ha sido amablemente publicada por el sitio web Hate Meditations: Interview with Mefitis. Lo que sigue es nuestra traducción de la misma.]

 [The original interview in English was kindly published on the website Hate Meditations: Interview with Mefitis. What follows is the Spanish translation of it.]


 Con ocasión de la publicación de su flamante nuevo disco, Offscourings, Pendath y Vatha, los dos componentes del grupo Mefitis, han tenido la amabilidad de sacar algo de tiempo para contestar a todas nuestras preguntas acerca de su música, su proceso de composición y su visión del metal, entre otros temas.


 Tras las primeras escuchas, parece que en Offscourings utilizáis muchas de las técnicas y elementos estilísticos que podían encontrarse en vuestro primer disco, pero empleados de formas bastante distintas. ¿Concebís vuestro nuevo álbum como una ampliación de lo que podía oírse en Emberdawn o más bien como un giro hacia algo distinto?

 Vatha: Offscourings cobró vida como una serie de experimentos. Como una especie de quimera, este disco une miembros extraños con cuerpos algo más familiares. Con esto quiero decir que en algunas partes nos aventuramos más allá de los límites de Emberdawn, incorporando influencias y conceptos más osados en la música. Esto debería ser inmediatamente reconocible en algunas canciones, mientras que otras revelarán más lentamente sus secretos... Visto así, se trata de un manifiesto de dark metal mucho más auténtico que cualquier cosa que hayamos publicado hasta la fecha.

 Pendath: En muchos aspectos, este álbum es una continuación natural de lo que hicimos en Emberdawn, pero ahora nos sentimos mucho más seguros experimentando, y nuestra visión de lo que es el dark metal se ha ampliado. Nuestras influencias serán más difíciles de identificar, ya que Vatha y yo estamos continuamente tratando de aprender nuevas formas de componer música. Por ejemplo, la primera pista comienza con un intento musical de capturar la sensación perturbadora de un tono de Shepard. Creo que cada canción de este disco se centra en un imaginario más específico, que cultiva una "esencia" más concisa antes que un conjunto de riffs (aunque no por ello tenga menos riffs). Temáticamente, Offscourings permanece en el mismo "universo" que Emberdawn, pero en lugar de una serie de canciones que ilustran un concepto, en este caso se cuenta una historia.


 Creo que entiendo a lo que os referís con "experimentos" al escuchar cómo vuestras nuevas canciones son muy distintas unas de otras, más incluso que en Emberdawn. El grado de detalle es asombroso, y numerosos elementos no se oyen más que en ocasiones puntuales y no vuelven a aparecer, cosa bastante inusual para un grupo de metal. Tengo curiosidad acerca de vuestro proceso de composición. ¿Trabajáis y retrabajáis el material hasta obtener un resultado con el que estéis satisfechos u os marcáis un objetivo inicial para cada pieza musical y avanzáis sistemáticamente hacia él?

 Ambos: Nos parece muy importante que las canciones contengan "eventos" que puntúen los momentos clave y las transiciones. Se trata de breves ideas musicales que aparecen una sola vez; repetirlas más veces les restaría fuerza. Estos "eventos" ya estaban presentes en Emberdawn, pero en Offscourings han cobrado un protagonismo renovado.

 En cuanto a la inspiración, nuestras canciones no se construyen, sino que más bien se desentierran. Una pieza musical potente ya existe de forma latente en la mente colectiva, sólo falta descubrirla. La resonancia de esta pieza se hace patente por sí misma, pero obviamente no siempre de inmediato, por lo que es necesario rematarla desde distintos ángulos y destilar las ideas que funcionan. Después de mucho trabajo, la canción puede revelarse como si fuera fruto de la Providencia. O simplemente termina siendo una porquería, a pesar del esfuerzo invertido. Nuestro ego nos exige no dejar ningún resto sobre la tabla de cortar, pero resulta sumamente importante hacerlo. Nuestro método de crear canciones incluye con frecuencia esta tensión y su resolución por parte de los dos, logrando que ambos salgamos reforzados por haber descartado ideas menos válidas.

 Algunas de nuestras canciones están compuestas por los dos juntos a la guitarra, mientras que otras son concebidas "sobre el papel" (compuestas mediante un software antes de llegar a tocarlas). No obstante, sea cual sea su origen, escuchamos repetidamente nuestras creaciones y nos aseguramos de que todo mantenga una coherencia estética y una sensación de fluidez. Debido a esta variación en nuestro método de composición, al realizar los arreglos surgen ideas nuevas y únicas que podemos explorar y ampliar. Por lo general, la chispa inicial de inspiración, que constituye el riff principal de la canción, también se manifiesta en secciones posteriores de la misma. Un buen riff puede tener un número ilimitado de variantes, lo que resulta muy útil.


© Mefitis (Portada de "Offscourings")


 El concepto de "dark metal" es algo a lo que parecéis otorgar gran importancia. Se podría decir que es uno de los subgéneros más difusos dentro del metal, siendo bastante difícil de definir estrictamente en términos de sonido. ¿Apreciáis el hecho de que pueda suponer un terreno común entre el death, el black y otros géneros, permitiendo así mayor libertad formal, o es más un asunto de sensación y ambiente?

 Pendath: El origen de los géneros musicales no surge de la nada, casi siempre consiste en una fusión entre dos o más géneros anteriores. Llegado cierto punto, deja de tener sentido considerarlo un mero híbrido. Se trata de algo original. Por eso, en lo relativo al dark metal, lo concebimos como una combinación de black y death metal (posiblemente las dos facetas más oscuras del metal), con la opción de incorporar otras influencias y experimentos. La suma de estos elementos crea algo más grande. En cierto sentido, utilizamos ese término para nosotros mismos. Eso nos fuerza a centrarnos en componer algo único para poder hacer honor a nuestra visión de lo que es el dark metal, antes que contentarnos con el hecho de que cumpla todos los requisitos de un estilo ya establecido. Nos da libertad, y también nos sirve de referencia. En muchos aspectos, el black y el death metal, especialmente este último, se han quedado estancados, limitándose a reutilizar las mismas ideas del pasado. Nuestra ambición es plantar los cimientos de algo nuevo, aunque no deje de resultar bastante familiar.

 Supongo que alguien podría preguntar: ¿qué es lo que hace que el dark metal sea algo específico de vuestro sonido? ¿Acaso cualquier tipo de metal que explore la oscuridad no podría llamarse dark metal? ¿No es todo el metal oscuro hasta cierto punto? Todos estos planteamientos tienen validez. "Dark" es una palabra bastante vaga. No obstante, existen algunos precedentes históricos del uso del término dark metal. El ejemplo más obvio es Bethlehem, que implementó una combinación de black, death y doom metal, y puso a su primer disco el acertado título de Dark Metal, sin andarse con rodeos. Samael, Root, Rotting Christ y Aeternus fueron otros grupos que también se denominaron a sí mismos dark metal, hace casi treinta años. Hace poco conocí un grupo de Chequia que se llamaba Avenger. Ofrecía una mezcla de black y death metal similar a la nuestra, a la que también llamaron dark metal. Su disco de 1999, Fall of Devotion, Wrath and Blasphemy es una reliquia interesante por descubrir que merece la atención de cualquiera a quien le guste este tipo de música.

 En la misma línea, Vatha señala como ejemplo la canción "Those Burning Thorns" de Fermenting Innards. Al escucharla, uno piensa al mismo tiempo tanto en death como en black metal, de alguna forma es las dos cosas y ninguna. Se puede inventar un apelativo para esta música combinando categorías de subgéneros como si fueran piezas de Lego, tal vez "melodic blackened death metal". Pero nosotros no le vemos el sentido. ¿Por qué seguir usando esos nombres cuando se ha visto que no dejan de ser insuficientes para describir esta música? Por alguna razón, el término dark metal se lo apropiaron grupos cursis de rock/metal gótico (a menudo también denominados "sinfónicos"), lo que queda muy lejos de nuestra acepción del mismo. Sin embargo, nunca llegó a desarrollar un vocabulario propio, por lo que no nos sentimos culpables por arrebatárselo y reavivar la llama encendida originalmente por Bethlehem.

 Se han dicho cosas poco amables sobre nosotros en Internet por utilizar el apelativo dark metal para nuestro grupo, al menos en algunos foros. Algunos piensan que se trata de una declaración grandilocuente de originalidad, y un rechazo a adscribirnos a una corriente predeterminada. En realidad es algo más simple. Nunca nos hemos sentido cómodos llamando black o death metal a nuestra música, porque no entra en ninguno de esos dos paradigmas. Hay elementos importantes de cada uno de esos dos géneros que se entremezclan para formar una identidad distinta. Por supuesto, hay otras etiquetas que en principio podrían describir nuestra música, como "black/death metal", "death/black metal", "blackened death metal", o, para rizar el rizo, "deathened black metal". Todas ellas son un tanto burdas, y las dos últimas implican que se tiende más hacia un género que a otro: "tocamos black metal con riffs machacones" o "tocamos death metal con acordes de barra menores". Ninguna de ellas es tan sucinta como dark metal. Cómo la desarrollaremos en el futuro, y en qué medida influirá en otros grupos es algo que está por ver.


 Me gusta mucho la manera en la que empleáis de forma puntual y estratégica los elementos e instrumentos no metálicos, como las guitarras acústicas, los teclados y, sobre todo, los coros inusuales que aparecen de vez en cuando. Todos ellos figuran de manera aún más dispersa en vuestro nuevo disco. ¿Se trata para vosotros de meros arreglos sobre un marco fundamentalmente metálico, o tal vez forman parte integrante de vuestra visión del metal?

 Vatha: La instrumentación añadida en Emberdawn es fruto, por una parte, de la exploración, y por otra, de la necesidad. Es decir, teníamos ganas de probar nuevos sonidos en nuestras canciones con la ayuda de los instrumentos y samples a nuestra disposición, pero también nos parecía importante resaltar algunos pasajes que de otra manera podrían perderse en la oscuridad. Así, por ejemplo, una parte de guitarra distorsionada con mucha resonancia puede beneficiarse de una segunda capa ejecutada con guitarra acústica. Idealmente, estos arreglos pueden añadir una nueva dimensión de profundidad a estas canciones, expresando tal vez una sensación que la triarquía de guitarra-bajo-batería no podría expresar por sí sola.

 Yo diría que en Offscourings mantenemos esta variada paleta de sonido, pero ahora estas pinceladas se incorporan a las canciones desde su concepción en lugar de ser solamente toques de acabado. Una gran parte de esto proviene de saber lo que podemos lograr y qué sonidos nos gustan. Hay un efecto de coro "dimensional" que se abre camino prácticamente en cada canción. Eso por sí mismo es algo que forma parte de la identidad del dark metal, un matiz gótico que hemos tomado prestado de los grupos noventeros de death metal lúgubre y melancólico que lo emplearon con grandes resultados.

 De entre todas las nuevas canciones, la homónima y "The Witherways" son las que muestran una actitud más audaz hacia el uso de la guitarra en el metal. Pese a que siguen enraizadas en un sonido muy metálico, en ellas hemos experimentado con configuraciones de pastilla y efectos para obtener ambientes contrastados. Dicho esto, mi opinión es que por lo general es preferible quedarse cortos al aplicar efectos, para evitar el peligro de convertirnos en un grupo "adicto al pedal", o peor aún, uno de "metal psicodélico".


© Mefitis ("Landscape of Skoria")


 Al igual que sucedía en Emberdawn, las letras de Offscourings parecen referirse a algún tipo de mundo decadente o post-apocalíptico en el que toda esperanza se ha desvanecido. ¿Se trata tal vez de un reflejo de vuestra forma de concebir el mundo actual, o más bien tiene que ver con ideas más generales acerca del futuro de la humanidad?

 Vatha: Hay un tema que en nuestro primer álbum quizá tan solo abordamos indirectamente, y es el de la construcción seguida del colapso como proceso recurrente. Incluso en los cimientos más sólidos acaban apareciendo grietas con el paso del tiempo. En este mundo, cada vez que nuestra especie alcanza nuevas cotas de comprensión interna y externa, poco después nos las arreglamos para desbaratarlo todo. El Dédalo que nos observa desde el exterior contempla nuestro progreso y se deleita con nuestra caída. El conocimiento acumulado se pierde durante un tiempo, pero más tarde es redescubierto y reintroducido en el ciclo con ardor renovado. Nuestra ansia por encontrarle un sentido a todo supone así una ventaja y al mismo tiempo una maldición. Offscourings sigue presentando imágenes que podrían corresponder a un escenario apocalíptico, pero también nos muestra un posible final de ciclo.

 Al explorar esta narración, intentamos evitar una alegoría que pueda sugerir una época o un lugar específicos, de la misma forma en que tratamos de concebir este álbum como una entidad diferenciada del metal del pasado y del presente. Pero, como es natural, nuestras ideas están basadas en las ruinas tangibles de este mundo. Parafraseando a McCarthy: "Aquellos que vinieron antes, ya desaparecidos, pero cuyas estructuras imprimieron su semblanza en el paisaje vivo".


 Me gustaría preguntaros también acerca de la portada y el material visual de vuestro nuevo disco. Se ha producido un salto drástico del estilo de Turkka Rantanen presente en Emberdawn, que uno identificaba al instante con la escena finlandesa, a la imaginería más esquemática y simbólica empleada en Offscourings. ¿Es esto un mero cambio en la forma en que deseáis presentar vuestra música, o vuestra intención es proyectar una evolución más profunda en la concepción que tenéis de vuestra obra?

 Pendath: Lo cierto es que sí es bastante poco convencional, y ha sido un motivo de discordia entre las personas afines a Mefitis. Hay varias razones que explican por qué optamos por seguir una estrategia tan diferente en lo relativo a la parte gráfica.

 Lo curioso del asunto es que todo empezó mientras echaba un vistazo a la colección de discos de mi familia, que abarca principalmente música de los setenta (lo siento mamá, ya sé que eso te hace vieja) y rock alternativo más contemporáneo. Algo me llamó la atención: las portadas de los discos, pese a no ser quizá tan deslumbrantes como las elaboradas imágenes que suele emplear el metal, estaban sumamente bien diseñadas. En el metal, a menudo se representan mundos espectaculares en una imagen sobre la cual se pega chapuceramente un logo ridículo. Eso puede hacer que una maravillosa obra de arte se convierta en una trivialidad sin gusto. Por supuesto, se puede diseñar un cuadro para dejar un espacio abierto con menos detalle en el que encajar el logo del grupo, como le pedimos a Turkka que hiciera para Emberdawn. Sin embargo, hay algo en el minimalismo de esas viejas portadas de discos que las hace emblemáticas.

 Si un grupo tiene unos cuantos cientos de dólares para gastar, puede adquirir un cuadro que haga que su disco se asemeje a la perfección a los clásicos del metal. Pero, ¿es necesario ver tantos paisajes del infierno? Hace tiempo que dejó de ser una apuesta segura comprar en una tienda de discos basándose únicamente en las portadas. Todos los grupos las hacen iguales hoy en día. Si hay algo que podamos hacer para distinguirnos del aluvión de álbumes mediocres de old school death metal moderno que salen cada año, lo haremos sin dudarlo. De hecho, esta estrategia ayuda a eliminar las comparaciones superficiales. Si hubiéramos hecho que la portada de Emberdawn pareciera un disco de black metal noruego, la gente creería que la música es black metal. En lugar de ello, se asemeja a los viejos grupos de death metal finlandés, por lo que la gente nos asimiló a Demilich, a pesar de que las similitudes musicales sean más bien escasas. La nueva portada para Offscourings deja al oyente sin una referencia obvia con la que poder comparar (dentro del metal), lo que le fuerza a tener que escuchar la música y hacerse una idea por sí mismo.

 Por otra parte, también me gusta mucho hacer retratos. Consiguen inmortalizar al sujeto de una manera que no está al alcance de una mera fotografía. Andy Warhol y su desarrollo del "pop art" no es algo que realmente admire, de la misma forma en que la sopa de pollo con fideos de Campbell no es la mejor sopa que he probado nunca. No obstante, si hay algo evocador en su legado, son sus retratos monocromáticos. Es algo que no carece totalmente de precedentes en el metal, ya que se manifiesta en cosas como el Transylvanian Hunger de Darkthrone (aunque probablemente debido a una evolución convergente). Este estilo de retrato logra reducir los detalles del rostro de una persona a sus rasgos más básicos, sin dejar de mantener una apariencia realista. Al trazar el contorno, parece más un mapa que un rostro. Tan solo cuando las sombras se han rellenado por completo se revela la persona. Creo que esta es una buena representación de nuestra música: cada parte individual, por abstracta que sea, revela su significado global cuando se junta con las demás.

 Para quienes no estén satisfechos con la portada de Offscourings, tengo buenas noticias: no es la única representación visual del universo evocado en el álbum. ¿Quién dice que un disco deba estar representado por una sola imagen? En el libreto, el oyente encontrará mucho más material gráfico original que tal vez encaje más con el canon estándar del metal. Además, estamos preparando un vídeo musical que incluirá un poco de animación tradicional. Para ello, hemos encargado numerosos cuadros de fondo que también representan los temas del álbum. Dejamos que sea el oyente quien escoja qué imagen desea asociar más estrechamente con el disco. Nuestra portada oficial debe considerarse una pequeña porción de toda una galería.

 A todo esto, no hemos abandonado nuestro antiguo logo. Simplemente no encajaba en la portada del nuevo disco. Son muchos los sacrificios que uno debe realizar para crear algo que valga la pena.


© Mefitis ("Sonstead Blight")


 Como escritor de reseñas, generalmente me encuentro con que la mayoría de nuevos discos de metal entran en una de estas dos grandes categorías: imitación del pasado o innovación mediante una mera mezcla o fusión. Vuestra música parece ser uno de los pocos ejemplos actuales de un grupo que crea conscientemente algo único y propio. ¿Os veis a vosotros mismos como una especie de renovadores del metal o más bien como disidentes que se abren su propio camino?

 Pendath: Los grandes discos de metal del pasado siguen existiendo. Se mantienen en pie, como los pilares de un antiguo castillo que no sufre ningún cambio, mientras la ciudad que lo rodea se derrumba y vuelve a resurgir una y otra vez. No hay ninguna necesidad de renovar lo que no está roto, y ciertamente no tenemos ningún afán por vivir en las frágiles chozas que se arremolinan a su alrededor. Pido perdón por mis analogías, no en vano soy yo quien escribe las letras. Ya me explayaré más al respecto...

 Imitación es lo que oigo en la mayoría de grupos actuales de metal, pero la verdad es que es demasiado fácil denostarlos por ello. La fusión de la que hablas generalmente es la misma cosa, solo que realizada veladamente por una banda de ladrones un poco más hábiles. El hecho de tocar riffs mediocres a lo Entombed mezclados con ritmos entrecortados de tercera al estilo de Suffocation y meterlo todo en una misma canción no la convierte en algo innovador. Quizá alguno se aventure valerosamente en aguas profundas e integre influencias no metálicas en su música (grindcore con flauta, como quien dice), asimilando por lo general los elementos más secundarios de cada cosa, sin que exista una verdadera razón para oficiar ese enlace. Debería haber una visión que cohesione las distintas partes.  Con frecuencia se dice que si uno "roba" de un conjunto de influencias lo bastante amplio, el resultado final será una creación propia. Hasta cierto punto creo que es verdad, pero combinar una variedad de subgéneros establecidos del metal a menudo no es suficiente. Todos y cada uno de los caminos han sido explotados hasta la extenuación, y han terminado por convertirse en senderos esquilmados por el paso de los animales, de donde lo único que se puede extraer son sus deposiciones. Y, sin embargo, a muchos les gusta el sabor.

 En mi opinión, este género tiene que buscar fuera del metal, y expandir su vocabulario musical para incluir algo que vaya más allá del omnipresente acorde de quinta. Sin embargo, esto no equivale a imitar cualquier tipo de instrumentación efectista de un género no metálico, o un ajuste predeterminado aparentemente poco convencional de un Axe-Fx. Hay que intentar aventurarse en un bosque virgen, repleto de belleza y majestuosidad, oscuridad y misterio, historia y especies por descubrir. Mucha gente piensa que el territorio de Norteamérica está completamente contaminado por la actividad humana (enseguida se verá adónde quiero llegar). En realidad, tan solo un 3 % del terreno ha sido explotado. Eso es, un 3 %. Esa visión fatalista es muy parecida a la que veo en el metal, donde la noción de nuevas ideas resulta inverosímil. ¿Y dónde se sitúa Mefitis en todo esto? No nos situamos en ningún sitio, abrimos nuestro propio camino en ese bosque (algo irónico, lo sé, viniendo de alguien que refunfuña ante las modas rancias en el metal).


 Como músicos, ¿consideráis que hay determinados sentimientos, temas o ideas que tan solo pueden ser expresados a través del metal, o bien es el metal una vía o perspectiva a través de la cual es posible abordar una multitud de cosas distintas?

 Vatha: Yo no hablaría tal vez de sentimiento, pero sí que hay un lenguaje del metal que nos produce una fascinación inagotable. No es tanto lo que dice la música, sino cómo lo dice. Esta afinidad que yo denominaría "el metal por el propio metal" es un gran motor de nuestra música. Es el motivo por el que extraemos influencias de distintos subgéneros: cada uno de ellos contiene ideas apasionantes que no tienen por qué verse acordonadas por géneros.

 Al mismo tiempo, es preciso sembrar las semillas de la inspiración, antes de sacar el primer riff. En mi opinión, muchas de las mayores mentes en el metal, rock, punk, etc. concebían su género respectivo más como un medio para materializar su visión que como el fin en sí mismo. Tanto si hablamos de Robert Fripp como de Bob Vigna, se trata de artistas que no se sentían atados por las convenciones dentro de su propio medio. De hecho, la mayor parte de la música pesada fue compuesta por gente joven con una visión del mundo que en ocasiones era visiblemente limitada. No obstante, el impulso fundamental, que nos lleva a crear algo mucho mayor que nuestra mera carne mortal, es algo que no puede morir.



Entrevista realizada por Belisario
entre diciembre y febrero de 2021





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