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JUNIO DE 2018 - DISCO DEL MES:
TRENCHANT - MARTIAL CHAOS (DEMO, 2018)


 Volvemos con otra nueva edición de un año que se está tomando su tiempo para ofrecernos publicaciones de calidad. En este caso se trata de una obra muy breve, con sólo tres canciones, firmada por Trenchant, un grupo de Austin, Texas, bajo el título de Martial Chaos. Aunque estamos ante una formación de nuevo cuño, sus miembros son veteranos que han pasado por distintos grupos de dentro y fuera de su escena local; tras los seudónimos de tres letras de los componentes del grupo se esconden Nick Norris y Jeff Tandy, actuales locutores del programa Metalenema (del cual La Naranja Metálica es una copia vulgar, pero respetuosa), acompañados a la batería por el mexicano Aldo Guerra, percusionista de formaciones tan destacadas como Mortuary u Obeisance.

 Todo indica que Norris es quien tira aquí de los hilos, aunque es probable que los demás miembros contribuyan en un grado no desdeñable, considerando su currículum. Hablamos pues de un grupo viejo-nuevo, como aquella Sinagoga de Praga, o viejoven, como se dice por Castilla-La Mancha, ya que pese a su reciente aparición cuenta con una plantilla que acumula una extensa experiencia. En cuanto al disco, es difícil determinar si constituye una maqueta o un EP, dado que se distribuye abiertamente a través de Bandcamp, pero nos quedaremos con la primera opción, al no haber sido publicado oficialmente por ningún sello hasta la fecha.


Trenchant - Martial Chaos (Maqueta autoeditada, 2018)


 El asunto comienza con una marcha militar curiosa y antigua, que se oye como en la lejanía o a través de una vieja gramola. Poco después comienza el asalto de riffs, encajado dentro de una producción que sorprende por su sonido compacto y distante, a la manera de los clásicos del death metal de hace treinta años, un enfoque cálido y sereno que resulta tan inusual como agradable, ya que permite centrarse en la composición sin ser deslumbrado por el brillo de la reverberación propia de tiempos más modernos. Por su arranque y temática, uno podría pensar que va a encontrarse con una demo de war metal al uso, pero nada más lejos de la realidad: la música de Trenchant es death metal básico y crudo, pero death metal canónico al fin y al cabo, con riffs sencillos y lentos que son perfectamente distinguibles y nada cacofónicos.

 La influencia más patente en el estilo probablemente sea la de Angelcorpse, que se manifiesta especialmente en las letras rugidas con una voz totalmente inteligible. Se oyen también ecos de Molested a nivel estructural, y algo de Immortal en la fluidez, aunque este último rasgo es más sutil que evidente. La comparación con Angelcorpse se sostiene únicamente en base a la forma de configurar las canciones, ya que estos músicos tienen muy poco del virtuosismo salvaje de Gene Palubicki, pero dicha carencia queda suficientemente compensada por medio de composiciones estables sólidamente centradas. Las voces, mucho menos espectaculares que los berridos de Pete Helmkamp, transmiten con solvencia mensajes de guerra y conflicto que oscilan con naturalidad entre lo explícito y lo oculto, en siniestra armonía con la música.

 Puede parecer una trivialidad recalcar algo así, pero lo cierto es que estas tres canciones destacan, entre otras virtudes, por mostrar una apertura, un desarrollo y una conclusión claramente marcados, lo que por desgracia no es tan común como podría parecer. El primer tema tal vez sea el que presenta una estructura más característica, con las tres partes sucediéndose de manera ordenada y un final que deja la sensación de haber resuelto definitivamente todo lo expuesto. El segundo cuenta con un formato más cíclico y un estribillo reiterado que resulta menos brillante, mientras que el tercero y último, mucho más largo, incorpora más variaciones y elementos distintos y es el que más personalidad tiene, asemejándose no poco al death metal narrativo a medio tiempo tan bien explotado por grupos como Cianide o Divine Eve.



 En la parte menos positiva cabe señalar que los instrumentos no siempre están del todo cohesionados en la ejecución e incluso en la propia planificación, sobre todo la batería, como queda ejemplificado en la torpe transición hacia mediados de la tercera pista. Por otra parte, la construcción de esa canción es bastante atípica, lo que tiene indudable interés, pero termina extendiéndose un par de minutos más allá de lo que permiten sus posibilidades. Falta algo de pulido a nivel global, pero teniendo en cuenta que estamos analizando una maqueta, este es un fallo menor que no conlleva el suspenso.

 En términos generales, Martial Chaos es una pieza musical original y muy disfrutable como tal, que permite además augurar un futuro prometedor para el grupo si persevera en la misma vía. Junto a su pericia compositiva, lo que distingue a esta formación del grueso de propuestas mediocres es su enfoque maduro y personal (es decir, independiente) a la hora de configurar su estilo, destilando distintas influencias conforme a sus designios hasta elaborar una fórmula propia e intransferible. Esto denota tanto un gran conocimiento de los diferentes géneros del metal como una clarividencia suficiente para poder desmarcarse de lo genérico y trillado. Quizá ello se deba, al menos en parte, a que estos músicos ya dejaron atrás su más tierna juventud y cualquier sueño de triunfar en la música que pudieran haber tenido para hacer aquello en lo que realmente creen aunque no sea popular, lo cual en el ámbito underground es una receta ganadora y, en términos artísticos, es el único planteamiento verdaderamente relevante.


Belisario, agosto de 2018





Belisario 2018

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