Este mes todo es death metal en los discos destacados, y también casi todo son fórmulas híbridas, una coincidencia bastante curiosa pero no por ello menos señalable.

Putred – Megalit al Putrefactiei
(Memento Mori, 20 de enero de 2025)
Este álbum salió a principios de año pero no ha terminado de llamar la atención de este cronista hasta hace bien poco, tras unas cuantas escuchas sucesivas. Se trata del segundo disco de una formación de death metal básico, lento y sofocante radicada en Transilvania, que retoma el estilo de Autopsy imprimiéndole un marcado sello personal. A pesar de tener muy clara su genealogía enraizada en la vieja escuela, el grupo no resulta genérico y sabe distinguirse por su creatividad a la hora de hilar canciones bien diferenciadas y, sobre todo, por el fantástico trabajo de la guitarra solista, que sobrevuela siempre el conjunto con un toque distintivo muy reconocible, toda una virtud en el estandarizado panorama del metal contemporáneo. Con este título sobresaliente, Putred se enmarca dentro del reciente fenómeno de grupos rumanos de death metal que consiguen proyectarse más allá de sus fronteras (como Rotheads o, reedición mediante, Ultimatum), aunque en honor a la verdad cabe señalar que el mayor mérito corresponde al Paul Speckmann tejano al mando de la guitarra principal: Uriel Aguillón, un músico chicano afincado en Rumanía.

Malformed – Confinement of Flesh
(Dark Descent Records, 25 de julio de 2025)
Primer disco de un recentísimo grupo finlandés de la región de Helsinki que practica un death metal al estilo antiguo, a caballo entre las escenas finlandesa y floridana. Su música suena mucho a Demigod en la exuberancia de sus riffs y la abundancia de recursos, pero también se encuentra en ella mucha potencia a nivel de riffs cromáticos, con algo del músculo de Deicide y la fluidez de Morbid Angel. Los parones que estructuran las canciones apuntan también al estilo característico de Finlandia, al igual que las melodías inquietantes a medio tiempo. Se trata pues de un perfecto híbrido que tal vez no sea excesivamente original, pero sí que está ejecutado con suma habilidad por unos músicos sorprendentemente jóvenes, todos ellos nacidos en 2005, como si fueran futbolistas que debutan en el primer equipo. Si este fuera un grupo estadounidense cabría temer un segundo disco genérico y edulcorado, editado por algún sello grande, pero siendo finlandés es posible que con el tiempo vaya a más y encuentre un estilo propio con el que sacar todo el partido a su indudable talento.

Heruvim – Mercator
(Redefining Darkness Records, 12 de septiembre de 2025)
Este debut de un grupo de death metal de la ucraniana ciudad de Odesa supone toda una sorpresa tanto por su inusual planteamiento estilístico como por la madurez del material presentado. La fórmula parte de los riffs enrevesados y ritmos sincopados de Demilich, con predominio de los medios tiempos, para insuflar un gusto por las melodías melancólicas que, lejos de restar fuerza al conjunto, le otorga un carácter distintivo y personal. Esto se debe a que la influencia melódica no proviene del omnipresente melodeath barato, sino de fuentes más antiguas y sólidas. Los riffs son todos robustos y están muy bien colocados, lo que recuerda un poco a Nucleus, aunque la estética final es muy diferente, porque aquí no hay rastro de Timeghoul ni temática espacial, sino más bien una alegoría amarga de la existencia. Esto es death metal que sabe ser potente a la par que contemplativo, y supone una forma original de retomar un estilo antiguo pero poco explorado para transformarlo y adecuarlo a sus objetivos. Tiene mucho mérito sacar un primer disco tan logrado, y más en mitad de una guerra.

Thaumaturgy – Pestilential Hymns
(Memento Mori, 20 de octubre de 2025)
Segundo disco de una formación unipersonal radicada en el Medio Oeste americano que ofrece un death metal intenso y pesado, en un formato bastante lo-fi, empleando diversas fuentes estilísticas para desarrollar un estilo propio rico y deslumbrante. Tomando prestados elementos tanto del caverncore como del acervo más clásico, el grupo elabora temas largos que dejan espacio para el desarrollo, con riffs asertivos que encuentran su reflejo en contrapuntos para avanzar narrando una historia. Pese a que la base es claramente death, con un marcado sentido de la armonía derivado de Immolation, los riffs y la textura sonora remiten directamente al black metal y recuerdan mucho a formaciones recientes de corte abrasivo, como por ejemplo Unholy Craft. En cierto modo, la música se podría definir como alguno de los discos noventeros de Immolation reinterpretado al estilo de Kaeck. Esta originalidad estilística se ve respaldada por una solidez compositiva y, ante todo, por la evidencia de tener algo que decir y hacerlo con densidad y contundencia. Un híbrido muy logrado, a fin de cuentas, y también muy disfrutable.
Escuchando: Cóndor – 2025 – Aurë Entuluva
