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Los mejores discos de metal de 2020



 Un año más, presentamos los que para nosotros son los mejores discos de metal de 2020. Más que una clasificación al uso, nuestra lista es un repaso de todo lo que nos ha llamado la atención durante el año. Como de costumbre, no establecemos ninguna jerarquía ni escogemos un disco del año, porque no le vemos demasiado sentido a valorar con un mismo criterio obras musicales tan distintas entre sí. Probablemente este listado no se parezca a casi ninguno de los que pululan por ahí, pero eso se debe, obviando la ingente cantidad de publicaciones a cubrir, inabarcable para un medio pequeño como este, a su radical independencia y su compromiso anticomercial.

 Este extraño año pandémico ha sido un poco más flojo que el anterior en cuanto a títulos destacables, lo cual no es tan raro si consideramos la excepcional cosecha que nos brindó 2019. Sin embargo, hemos logrado encontrar un puñado de discos que merecen la pena, entre retornos insospechados, grupos nuevos que mezclan estilos o se inspiran de otros más antiguos así como más de una formación que ha conseguido alcanzar la gloriosa culminación de su propia fórmula. En total son 12 los álbumes destacados, a los que se suman otros 10 que no están a la misma altura pero merecen una digna mención. Con todos ustedes, lo más granado de 2020.


Discos destacados de 2020


     

 Ancient Gate - Empire Beyond Dusk (Hessian Firm) 

 He aquí el segundo álbum de una emergente formación argentina de raw black metal, que suple su asombrosa bisoñez con una gran habilidad para reaprovechar influencias variadas (Abigor, en este caso) en la creación de nueva música, insuflando vida a un estilo inconfundiblemente noventero y añejo. Sus riffs dinámicos y originales arman canciones con estructuras únicas y distintivas que van más allá de la suma de las partes, haciendo gala de una fértil imaginación y una creatividad desbordante. Sorprende también que todas sus publicaciones sean marcada y conscientemente distintas entre sí, aunque está por ver si tarde o temprano el grupo se decidirá a desarrollar una fórmula que sea totalmente propia o seguirá limitándose a procesar el acervo generado por otros grupos consagrados de la época clásica.


     

 Göden - Beyond Darkness (Svart Records) 

 El guitarrista y líder de los míticos Winter, una seminal formación neoyorquina de death/doom de principios de los noventa, ha sorprendido al mundo entero con este nuevo proyecto, que retoma la vena más doom de su antiguo proyecto y le añade influencias del metal industrial y hasta de la música gótica para modernizarlo en el mejor sentido del término. Alejándose casi del todo del death metal, el estilo de Göden tiene más que ver con los Celtic Frost del Monotheist, a quienes también se asemeja en su espectacular resurrección tras más de veinte años, en una versión aún más lenta y densa. Las guitarras pesadas se funden muy bien con teclados solemnes y una percusión minimalista en canciones sencillas pero potentes e impactantes que cuentan una extraña historia de la creación del mundo, en lo que parece una declaración completa y definitiva, que no necesita una eventual continuación.


     

 Havukruunu - Uinuos syömein sota (Naturmacht Productions) 

 Enmendando los errores y flaquezas de su álbum anterior, estos finlandeses regresan con un tercer disco que termina de pulir y consagrar su fórmula de black metal épico de frases largas y fantásticos riffs, con una concisión y un aplomo dignos de alabanza. Dejando atrás algunas influencias que lastraron en exceso su producción previa, el grupo logra integrar con éxito elementos aparentemente antagónicos, como son los punteos de guitarra al estilo heavy o las ampulosas estructuras del hard rock, que aquí encajan a la perfección al ejercer de contrapunto para compensar la agresividad del conjunto, con un resultado más fluido y cohesionado. Uinuos syömein sota es una enorme mejora para esta joven formación, y supone la culminación de una fascinante y espectacular evolución.


     

 Into Oblivion - Winds of Serpentine Ascension EP (Hessian Firm) 

 Cuarta publicación de categoría de los canadienses, que tras tres discos completos tratan de reinventarse en formato EP revolucionando el enfoque seguido hasta la fecha. La novedad estriba en que el death/black reiterado y cíclico de otras veces, construido a base de capas de grupos de riffs basados en motivos, se ha pulido a conciencia para desarrollar narraciones mucho más concretas que no se desvían ni incurren en reiteraciones superfluas, permitiendo mayor agilidad y variación, puntos que antes brillaban por su ausencia. Esto da como resultado un estilo heterogéneo y multiforme que se vale de elementos dispares para expresar una misma visión heroica sólida y cautivadora, llegando así a la cumbre del desarrollo formal del grupo tras un largo proceso de maduración.


     

 Khthoniik Cerviiks - Æquiizoiikum (Iron Bonehead) 

 Bajo este extraño nombre se esconde un grupo alemán que milita dentro del segmento black/death más disonante y se desmarca del mismo mediante la asimilación de influencias de lo más dispar, que redundan en un estilo muy original pero perfectamente compacto. Con un sonido de guitarra muy particular, estridente y perturbador, consigue que hasta los ritmos y riffs de ascendencia sesentera y setentera, que parecen extraídos de discos de UFO o Jimi Hendrix, encajen sin fisuras dentro de un vendaval de furia disonante en el que el caos y la aleatoriedad son meramente aparentes. Aunque tal vez quepa objetar que las canciones funcionan mejor por sí solas que como álbum en conjunto, lo cierto es que esta formación demuestra su dominio del arcano arte de la mezcla heterogénea llevada a buen puerto.


     

 Necrophiliac - No Living Man is Innocent (Xtreem Music) 

 Uno de los grupos más míticos de la primera escena española de death metal regresa tras la friolera de veintiocho años con un nuevo disco que supone una actualización depurada y sistemática de su estilo primigenio, con fantásticos resultados. Enraizados en la escuela del primer death metal estadounidense, su modus operandi original incluía la combinación de elementos sencillos dentro de estructuras complejas así como un fino manejo de los ritmos y las contraposiciones. Eso mismo encontramos en este álbum, aunque bajo un nuevo enfoque más fluido y melódico, con más florituras de guitarra y pasajes ambientales, pero sin perder nunca la solidez compositiva. Las mejores expectativas se cumplen en este disco inesperado que consigue sonar grandioso y deslumbrante sin perder su aura maléfica característica.


     

 Paysage d'Hiver - Im Wald (Kunsthall Produktionen) 

 Tras más de veinte años de actividad, esta one-man-band suiza lanza su debut en el formato largo, con un monumental tratado de black metal ambiental que se extiende a lo largo de dos horazas. Pese a su duración desmesurada, las canciones presentan riffs potentes y evocadores con ligeras variaciones que aligeran su peso e incrementan su atractivo. La reiteración se emplea como recurso creativo fundamental antes que como excusa para la simpleza, lo que hace que el término “atmosférico” alcance aquí su plenitud como sinónimo de inmersión convincente, que recrea a la perfección la sensación de un largo paseo invernal por el bosque. Sin duda estamos ante la culminación del estilo del grupo, tanto en términos de cantidad como de calidad, y tal vez incluso del propio subgénero “ambiental”, cosa que, por otro lado, tampoco sería tan descabellada.


     

 Ripper - Paranormal Waves EP (Autoeditado) 

 El drástico cambio de personal que recientemente tuvo lugar en el seno de esta formación chilena de thrash metal disparó las alarmas, ya que a todas luces iba a ser muy difícil reemplazar a los excelentes bajista y segundo guitarrista con los que había contado durante años. No obstante, los sustitutos demuestran estar a la altura, y ponen su granito de arena para hacer sobresalir una vez más las fantásticas dotes compositivas de su líder, Venus Torment. La música resultante es más densa y oscura que otras veces, tanto en la producción como en el propio enfoque compositivo, pero la tremenda energía y violencia irradiadas están al mismo nivel de siempre. Ripper vuelve a deslumbrar extrayendo nuevas sonoridades y formas de un género por lo general más bien rígido y plano.


     

 Sadistic Drive - Anthropophagy (La Caverna Records) 

 Tras su llamativa demo publicada hace un año, los finlandeses Sadistic Drive se lanzan al formato largo con su original y dinámica mezcla de estilos que fusiona el death metal básico y rabioso de Carcass y Autopsy con las contraposiciones rítmicas de riffs propias de su escena nacional e influencias del grind y sobre todo del hardcore, algo que se percibe en el ritmo y la intensidad constantes. Incluso en los temas recuperados de la maqueta se observa una mayor amplitud que permite a los instrumentos moverse con más soltura, manteniendo siempre la adecuada brevedad que caracteriza a todas las pistas. El grupo hace gala de gran imaginación para crear formas diversas y una notable habilidad para encajarlas en canciones con transiciones asombrosamente ágiles, que dan nueva vida a esta mezcolanza de estilos antiguos.


     

 Shezmu - À travers les lambeaux (Krucyator Productions) 

 Si pensamos que un grupo de death metal con temática egipcia debe parecerse necesariamente a Nile, nos sorprenderá escuchar el debut de esta nueva formación quebequesa que practica un estilo oscuro y espeso, con toques de doom, que suena sobre todo a grupos de death primitivo a lo Drawn and Quartered. Con una demo y dos EP a sus espaldas, Shezmu ha hecho los deberes antes de lanzarse al formato largo y eso se nota en su cohesión y minuciosidad compositiva, que generan una atmósfera sofocante en la que hay margen para estructuras y experimentos sorprendentemente diversos para un formato tan básico. A pesar de lo cansinos que resultan los alaridos en limpio y pese al largo interludio sin demasiado interés que parte el disco por la mitad, el contenido es lo suficientemente sólido y evocador hasta en los temas más breves como para merecer escuchas reiteradas.


     

 Wiking 1940 - W (Autoeditado) 

 Una propuesta sencilla y casera como esta podría desanimar a más de uno por lo descuidado de su producción y ejecución, pero en este caso se trata de rasgos deliberados que persiguen una crudeza aún mayor. Siguiendo los pasos de Kshatriya, paisanos suyos de más renombre, estos italianos del Véneto se desmarcan de otros proyectos low cost por sus poderosos riffs individuales y melódicos, encastrados en canciones breves y dinámicas que emulan la fiereza de la guerra. No hay aquí demasiada innovación ni originalidad, pero sí una fórmula ligera que aguanta múltiples escuchas y una bienvenida ausencia de florituras que pone en valor un provechoso aprovechamiento minimalista de los elementos.


     

 Xenoglyph - Mytharc (Glossolalia Records) 

 Pese a que este grupo debutante defina su estilo como “avant-garde” y a que algunos medios lo denominen “rock atmosférico”, en realidad se trata de black metal melódico, por la sencilla razón de que está lleno de melodías, principalmente cromáticas y con abundancia de trémolos fluidos, que suenan melancólicas y cadenciosas y saben evolucionar. Las canciones funcionan en un sencillo equilibrio entre frases más ásperas y otras repletas de melodía, pero todas ellas sumergidas en la misma atmósfera onírica y sugerente que caracteriza a esta propuesta. El disco presenta no obstante varios aspectos negativos, como la simplicidad estructural, la excesiva repetición de motivos y una recurrente falta de cohesión entre las partes, que hacen que quepa más hablar de ejercicio de estilo interesante y atractivo que de disco redondo, pero aquí hay un indudable potencial de mejora para convertirse en algo mucho más grande y mejor.



Discos dignos de mención


 Black Curse - Endless Wound (Sepulchral Voice Records) 

 Esta nueva entidad está integrada por miembros de grupos como Blood Incantation y Spectral Voice, que en esta ocasión han abandonado el enfoque fragmentario y disperso de sus proyectos principales para producir algo más centrado y tangible. Tal vez ayude el hecho de contar con un antiguo miembro de Vasaeleth entre sus filas, pero el caso es que esto tiene más de Archgoat que de un death metal contemporáneo y anodino, lo que hace que resulte más poderoso y convincente. Si obviamos la horrorosa portada que sirve de presentación (título sugerido: “Epílogo a una cena de jalapeños”), nos encontraremos con un black/death caótico y violento que, pese a no inventar nada, logra generar una atmósfera envolvente y creíble que nos hace pensar que, a diferencia de otros álbumes grabados por los mismos músicos, esta vez sí se dejaron guiar por una inspiración genuina.


 Deathsiege - Unworthy Adversary -Demo- (Dawnbreed Records) 

 Desde Israel nos llega esta segunda maqueta de un nuevo grupo surgido de las cenizas de los tristemente disueltos Kever. La fuerte influencia de Morbid Angel sobre esta última formación se sustituye aquí por una manifiesta adoración a Angelcorpse, pero el espíritu creativo y la flexibilidad para atreverse con formas y estructuras muy diversas permanece en pie, constituyendo el mayor atractivo de esta escueta pieza de black/death veloz y agresivo. Así como a otros grupos que hacen canciones de seis minutos les suelen sobrar de media dos o tres, a Deathsiege le haría falta añadir un minuto más a cada una de sus brevísimas composiciones para desplegar todo su potencial, pero no hay que olvidar que esto no es más que una demo que, como tal, resulta altamente satisfactoria y prometedora.


 Engulfed - Vengeance of the Fallen EP (Me Saco un Ojo/Dark Descent) 

 Formación tan escasamente prolífica como sólida, este trío radicado en Estambul practica un death metal potente y cavernoso al estilo Dead Congregation en el que hay sitio para virguerías propias de algunos de los herederos recientes de Morbid Angel, como los ya mencionados Kever. Mezclando la abundancia de trémolos graves con un enfoque ligeramente técnico ma non troppo, sus canciones presentan estructuras bien hiladas y distintivas, empleando laberintos de riffs que guían al oyente a través de narraciones complejas. Aunque en esencia no invente nada nuevo, Engulfed crea música con gran habilidad y potencia expresiva, y al igual que hizo Purtenance hace tres años con Paradox of Existence, demuestra que un formato corto y condensado puede ser más indicado que una duración excesiva para el death metal de la vieja escuela.


 Obsecration - Onwards the Mystic Paths of the Dead (Witching Hour Productions) 

 Nuevo disco de un grupo griego sorprendentemente longevo, que practica un death metal primitivo, básico y cañero, con gran influencia del speed metal y a medio camino entre Slayer y Sadistic Intent. Quien escribe estas líneas no lo conocía hasta hace bien poco, por lo que ignora si su producción anterior está a la misma altura, pero el hecho de que toda la música haya sido compuesta por un miembro que tan solo ha estado presente durante los últimos años sugiere que pueda haberse producido un cambio estilístico reciente. En todo caso, el resultado, pese a no ser demasiado sorprendente, es totalmente solvente en su empleo de técnicas y recursos muy diversos para dar vida a canciones veloces, potentes y muy distintas entre sí dentro de un formato sencillo que no suele ser muy variado, conformando un álbum que se escucha con verdadero agrado a pesar de su duración relativamente extensa.


 Perdition Temple - Sacraments of Descension (Hells Headbangers) 

 Gene Palubicki está de regreso con el tercer álbum del proyecto que lleva diez años capitaneando, en el que sus impresionantes virguerías de guitarra constituyen el principal atractivo y justifican por sí solas al menos un par de escuchas. La batería es precisa y potente como de costumbre, y la adición de Alex Blume (de Ares Kingdom) a la voz es otro acierto que contribuye a robustecer una fórmula que viene a ser death/black en su máxima expresión. Las canciones son redondas y compactas, pero no obstante expresan poco más de lo que se exhibe en los primeros segundos, sin animarse a realizar ningún desarrollo posterior y limitándose a dar vueltas a las mismas ideas. Estamos pues ante un disco enérgico y disfrutable, pero excesivamente plano y lejos de la capacidad expresiva de los mejores discos de Angelcorpse.


 Proscription - Conduit (Dark Descent) 

 Proscription es la continuación de Maveth, una formación radicada en Finlandia con un gusto por el death metal de riffs potentes y machacones al estilo Immolation con una atmósfera oscura. Si Maveth se veía lastrado por ritmos excesivamente lentos y una cantidad de repetición desproporcionada, este nuevo grupo consigue limar esos defectos y producir música más dinámica y robusta al mismo tiempo, sin renunciar a dejar algo de espacio para la melodía e incluso para varios solos coloridos. No obstante, sigue faltando esa chispa que haga que las canciones cobren vida propia en lugar de limitarse a combinar unos cuantos riffs y ver qué es lo que sale de la mezcla. Poderoso y convincente, este disco aguanta múltiples escuchas gracias a su lograda estética, pero carece de la voluntad para convertir su lenguaje en un mensaje relevante.


 Putrid Offal - Sicknesses Obsessions (XenoKorp) 

 Aquí tenemos otro retorno de grupo noventero que no llegó a despuntar y regresa ahora, pasados veinte años y aprovechando vientos más favorables, para mostrar al mundo la música que no llegó a crear en su momento. En este caso, el estilo es una mezcla del death/grind de Carcass y la fluidez del death sueco, con una temática gore que tal vez ya esté demasiado vista. La parte positiva de no haber logrado sacar un disco completo en su primera época es que es difícil que se repitan en exceso, y su música tiene la frescura y potencia suficientes como para resultar interesante, con canciones variadas y dinámicas. Sin embargo, objetivamente no es tan buena como la de otros proyectos similares que volvieron a ese mismo sonido y le añadieron algo más de cosecha propia, como por ejemplo Vallenfyre.


 Steelwitch - Steelwitch EP (Cult Metal Classics Records) 

 Por estos lares no solemos escuchar mucho heavy metal clásico reciente, pero este EP ha llegado a nosotros debido a que su creador principal, uno de esos músicos hiperactivos con seis o siete proyectos simultáneos en activo, es también miembro de los Obsecration reseñados más arriba. En este caso la música es de un estilo claramente ochentero, muy similar al de Iron Maiden pero sin florituras guitarreras, y con una producción visiblemente casera que no empaña la pasión que derrocha la ejecución. Lo normal sería que desecháramos un disco así por considerarlo excesivamente retro, pero este nos ha ganado por sus canciones poderosas, sencillas y sin pretensiones que hemos acabado escuchando y disfrutando muchas más veces que las de otros álbumes para los que hemos tenido palabras mucho más favorables, lo que probablemente constituye el elogio más sincero que puede hacerse de cualquier pieza musical.


 Triptykon - Requiem (Live at Roadburn 2019) (Century Media) 

 Tom G. Warrior concluye una obra iniciada hace más de treinta años, que se abre con una canción de Into The Pandemonium (1987), se cierra con otra de Monotheist (2006) y presenta una parte central de nueva creación que une las dos en una sola pieza coherente, emotiva y solemne como denota el título del álbum, un buen epitafio para el recientemente fallecido Martin Eric Ain. Requiem tiene el honor de figurar entre las escasas obras de rock o metal en las que se emplea una orquesta con todo su potencial, y no solamente como mero acompañamiento. Los instrumentos de Triptykon se combinan sin problemas con los de la Dutch Metropole Orkest, reservándose cada campo su propio rango de acción, y la ejecución es tan perfecta que no parece que estemos escuchando un directo. Junto a los nuevos discos de Beherit y Goatcraft, este es uno de los grandes títulos del año que son parcialmente metal en la forma, pero totalmente en el espíritu.


 Vassafor - To the Death (Iron Bonehead) 

 Tras unos cuantos años de actividad a sus espaldas, este grupo neozelandés de black metal al estilo antiguo ha conseguido por fin sacar todo el provecho a su estilo personal para plasmarlo en un disco a la altura de su visión particular. Una de sus mejores bazas es la espectacular producción, que proporciona un sonido increíblemente denso y cálido que permite al mismo tiempo el despliegue de múltiples niveles de acción sin que la cohesión se vea comprometida en ningún momento. Esto hace que el black metal oscuro y cadencioso que caracteriza a la formación se convierta en un auténtico viaje de exploración a las profundidades, en el que atmósferas arcanas, enigmáticas melodías cromáticas y súbitos arranques de furia traen de vuelta el poder evocador del metal negro de antaño.



Los suspensos



 Abigor - Totschläger (A Saintslayer's Songbook) (World Terror Committee) 

 En esta página somos de la firme opinión de que la primera etapa de Abigor es muy superior a la segunda encarnación, pero eso no nos impide ver en esta nueva entrega lo que probablemente sea su mejor álbum desde su reunión en 2006. Totschläger es mucho menos epiléptico y fragmentario que otros discos recientes, y en él se oyen no pocos ecos de la majestuosidad y profundidad de su estilo más antiguo. No obstante, sigue faltando la claridad de visión de antaño, que no ha vuelto a aparecer desde que terminó la década de los noventa. Hace tiempo este grupo austriaco hacía música inspirada y evocadora, pero desde hace años parece estar centrado en renovarse exclusivamente en el ámbito formal, de ahí que el resultado sea más bien superficial.


 Azarath - Saint Desecration (Agonia Records) 

 Hace tres años tuvimos palabras muy favorables para el anterior disco de esta formación polaca, aunque también no pocos reparos al respecto. Lo que encontramos en este nuevo álbum es exactamente lo mismo, quitando el barniz de novedad que existía entonces para este cronista, y sumando una canción larga de cierre bastante más floja de lo deseable. Hay que decir que este death metal agresivo y veloz es muy disfrutable para quien guste de un estilo que viene a ser una aceleración de la fórmula original de Vader, con una notable habilidad para hilar canciones sólidas y con personalidad. Eso sí, ahora tenemos la certeza de que la originalidad no es su punto fuerte, ya que por el camino hemos podido averiguar que su anterior trabajo de 2017 ya era muy parecido al disco de 2011 que lo predecía (Blasphemers' Maledictions).


 Beast of Revelation - The Ancient Ritual of Death (Iron Bonehead) 

 Primera publicación de un nuevo grupo montado por un veterano guitarrista holandés que se ha rodeado de colaboradores de lujo: nada menos que Bob Bagchus (ex-Asphyx) a la batería y el mismísimo John McEntee de Incantation a la voz, para tocar un death/doom tan correcto como poco sorprendente. El enfoque lento y cadencioso resulta altamente disfrutable, y las canciones son sencillas pero muy efectivas, generando una atmósfera bastante convincente. Este debut dista mucho de ser malo, pero tampoco desarrolla nada más allá de la combinación de los distintos elementos, por lo que se queda en un ejercicio interesante y poco más.


 Creature - Ex Cathedra (I, Voidhanger Records) 

 Catalogado con la siempre socorrida pero a menudo imprecisa etiqueta de “progresivo”, este disco es en realidad black metal sinfónico que, en sus mejores momentos, tiene claros ecos de Summoning, aunque sin poder escapar del todo a un cierto aire de BSO de videojuego antiguo que le resta bastantes enteros. El primer impulso sería comparar el eclecticismo de este proyecto con el de Igorrr, pero bajo la superficie la diferencia está clara: ambas formaciones asimilan el metal a otros géneros más accesibles, pero Creature lo hace de forma más sólida y metódica, buscando ampliar la paleta expresiva antes que limitarse a impactar formalmente e intentar epatar a su público. Esto podrá gustar más o menos, y no deja de ser metal diluido a fin de cuentas, pero aquí hay una visión detrás, sincretista pero genuina, lo cual le otorga un ligero margen de respetabilidad a ojos de quien suscribe.


 Elfsgedroch - Gedoemd tot de eeuwige jacht (Diaphora Produktion) 

 Es difícil criticar negativamente un disco cuando su sonido nos complace en términos subjetivos, pero también es necesario si uno quiere ser honesto consigo mismo. Este black metal emotivo y luminoso entra muy bien al oído, pero su facilidad para crear alguna que otra melodía atractiva se diluye en canciones excesivamente largas y planas hasta acabar tristemente desaprovechada. Este segundo disco del grupo es incluso mejor que el debut que ya nos llamó la atención tres años atrás, pero sigue sufriendo las mismas carencias al estirar demasiado un contenido que habría rendido mucho mejor en un formato más concentrado. El resultado es un buen ejemplo de cómo un defecto de organización puede lastrar un planteamiento que inicialmente presentaba un gran interés.


 Ensnared - Inimicus Generis Humani (Invictus Productions) 

   -PREMIO DEL AÑO A LA IRRELEVANCIA-  

 Entre las docenas de discos de metal que se publican anualmente en Suecia encontramos esta pieza de death metal pausado y simplón, con riffs machacones y una insoportable linealidad, a lo que se suma una voz desagradable a lo Paul Ledney que aquí no viene acompañada por la originalidad minimalista de Havohej o Profanatica. En su lugar, la principal influencia parecen ser los álbumes más recientes de Morbid Angel, lo cual da una idea de lo terrible que esto puede llegar a ser. Por si fuera poco, el disco está jalonado por una serie de interludios largos totalmente fuera de lugar, que parecen la versión metálica de la BSO del Leisure Suit Larry. Hace mucho que de Gotemburgo no sale nada bueno, pero esto es pasarse tres pueblos.


 Fides Inversa - Historia Nocturna (World Terror Committee) 

 Tercer disco de esta formación italiana, uno de los numerosos grupos en los que está involucrado el omnipresente músico italiano conocido como Gionata Potenti. Un álbum como este no puede no gustarnos, debido a su cuidada factura, su indiscutible intensidad y su escrupuloso respeto de las convenciones del black metal ortodoxo. El problema es que quien suscribe esto ya ha oído esta fórmula innumerables veces, porque suena igual que las obras canónicas de Funeral Mist y Deathspell Omega de hace casi veinte años. Los riffs cortantes y ritmos intensos pueden agradar pero no sorprenden mucho, y si a esto le añadimos horrendos coros grupales que parecen perpetrados por una cáfila de Teleñecos del Mal, el resultado no pasa el veredicto de un jurado serio.


 Hate Forest - Hour of the Centaur (Osmose Productions) 

 Quince años después de publicar sus últimas grabaciones, este grupo ucraniano regresa por sorpresa con un nuevo título bajo el brazo que ha visto la luz poco antes de terminar el año. La música que aquí se incluye responde al estilo clásico de Hate Forest, un black metal gélido y solemne de riffs cromáticos graves y percusión mecánica que consigue convertir su apuesta por la reiteración en un logrado rasgo de estilo y una convincente experiencia inmersiva, con una notable dosis de emotividad pese a la extrema crudeza del sonido. La pega es que la fórmula es exactamente la misma que hace veinte años, y aunque la escucha resulte gratificante, no hay nada que haga destacar este álbum por encima de otros títulos más antiguos, ni ninguna justificación para el retorno, más allá de la voluntad de rememorar viejos tiempos.


 Hexecutor - Beyond Any Human Conception of Knowledge... (Dying Victims Productions) 

 Este disco parece prometer inicialmente la típica experiencia de thrash retro, hasta que indagamos bajo la superficie y nos percatamos de las múltiples influencias que tratan de encontrar su sitio dentro de una misma entidad. La base musical es un black/thrash agresivo pero no homogéneo, en el que queda espacio para una gran presencia del heavy y una asombrosa multiplicidad de formas que incluyen hasta un tema instrumental con ecos de Mike Oldfield. Al no decidirse por ningún estilo en concreto, la mezcla es un tanto abigarrada, pero no desentona del todo y resulta bastante prometedora. En su estado actual, esto dista mucho de ser magistral, pero quizá tan sólo le falta el último empujón que termine de cohesionarlo todo y permita al grupo encontrar una voz única.


 Hosts of Lord - Afflicting Blackness of Day (Hessian Firm) 

 Una de las primeras publicaciones señaladas del flamante sello Hessian Firm, Hosts of Lord es una misteriosa one-man-band estadounidense que practica un raw black metal inspirado al estilo Moonblood. Las dos primeras canciones de este álbum son tremendamente potentes y dinámicas, pero a partir de la tercera la cosa se relaja y pasamos a un terreno más anodino y previsible. Aquí tenemos un caso claro de premura excesiva a la hora de publicar, ese mal que lastra a tantísimas formaciones unipersonales que podrían mejorar enormemente su material si lo trabajaran y dejaran reposar durante un poco más de tiempo. No queda muy claro si la temática cristiana que empapa esto es sincera o irónica, pero en el fondo eso es lo de menos, lo fundamental es que a esta música le faltaba todavía un ratito en el horno.


 Igorrr - Spirituality and Distortion (Metal Blade) 

   -PREMIO DEL AÑO A LA SUPERFICIALIDAD-  

 Digan lo que digan todos los enterados del mundo, cualquier tipo de fusión debe tener sus límites, porque si todo vale, entonces nada tiene verdadero valor. Eso es lo que ocurre con este pintoresco proyecto, que de un tiempo a esta parte es la clase de artista “metal” que suele recomendar la gente que no escucha metal. Igorrr tiene tantas ansias de ser original que mezcla todos los géneros que le gustan (metal, música barroca, música oriental, electrónica de varios tipos) en un collage sin procesar en el que cada canción suena a algo distinto, suele durar poquito y nunca pasa de un enfoque superficial, lo que viene a corresponder a las tres características principales de la música pop. El conjunto acaba siendo tan absurdo e intrascendente como los títulos dadaístas de las canciones, que maridan bien con unas letras que gritan mucho para no decir nada. Hay fusiones raras con una visión, como Pensées Nocturnes, pero esto es claramente chunda-chunda de Carnaval para amenizar las sesiones de madrugada en la carpa de DJs del Hellfest.


 Inferit - Diverge in the Absence of Light (Wolfmond Production) 

 Aquí tenemos otro disco que arranca muy bien para empezar a torcerse a la primera de cambio. Este nuevo grupo alemán radicado en Dresde practica un black metal al estilo ortodoxo no demasiado original, lo que equivale a decir que su estilo se caracteriza por abusar del riff en trémolo a lo Mayhem y de las cuerdas al aire. El vocalista es bastante decente y exhibe una amplia variedad de registros, pero eso no es suficiente para enderezar unas canciones construidas de manera muy convencional que con frecuencia echan mano de acordes de quinta rockeros para impulsar los estribillos, probablemente uno de los recursos más simplones que puedan existir en el metal. Acercarse al rock en lugar de adentrarse en el abismo no es precisamente la mejor estrategia para un grupo de metal que se precie.


 Invincible Force - Decomposed Sacramentum (Dark Descent) 

 Segundo disco completo de esta formación chilena de potente black/thrash, cuyo primer disco logró encandilarnos en el momento de redactar nuestra primera lista del año original. Firmemente enraizada en su escena nacional, su música se destaca de otros híbridos por partir de una sólida base de speed/thrash a la que se añaden estilos más modernos a modo de refinamiento de una fórmula definida, en lugar de limitarse a pergeñar una mezcolanza de influencias sin procesar. No obstante, el híbrido tiene sus límites y no va mucho más allá de la suma de sus partes, y ni siquiera su adecuada producción, la relativa variedad y la acertada brevedad de sus canciones consiguen que este álbum ofrezca nada demasiado distinto de lo que podía oírse en su debut de 2015.


 Katavasia - Magnus Venator (Floga Records) 

 Nuevo disco del grupo paralelo del cantante de Varathron, que pese a exhibir un estilo superficialmente similar, se parece más en esencia a los Rotting Christ más recientes que a los propios Varathron. La música no es mala en sí, pero comparada con la del Patriarchs of Evil pierde mucho debido a influencias muy rockeras que le restan bastante empaque, como si de un Varathron descafeinado se tratara. Las canciones son muy irregulares, tanto en estilo como en calidad, e incluyen varios interludios de música que cabría designar como “étnica” que no llegan a pegar del todo con el conjunto. No obstante, oír la voz de Necroabyssious siempre es un plus, y los fans acérrimos de Varathron seguramente también disfruten de esta obra menor.


 Medieval Demon - Arcadian Witchcraft (Hells Headbangers) 

 He aquí un viejo grupo noventero resucitado hace unos años, que ha sido objeto de atención últimamente por haber fichado entre sus filas al legendario Jim Mutilator, el bajista original de Varathron y Rotting Christ. La música de Medieval Demon suena algo extraña en un primer momento, ya que trata de reconciliar dos estilos aparentemente alejados como son el black metal griego y el black sinfónico noventero, pero lo hace de una manera que tiene más de síntesis curiosa que de mejunje infumable. El resultado es un tanto edulcorado pero bastante potable, y aunque no sea totalmente original por tratarse de una mera fusión, merece un par de escuchas por su curiosa forma de combinar a Rotting Christ con el metal sinfónico noruego más decente (el de nombres como Tartaros o Troll), una mixtura que nadie se había atrevido a esbozar hasta la fecha.


 Mortum - Atlantean Ouroboros (Fólkvangr Records) 

 Tres años después de su disco anterior, que nos pareció una pieza excelente e imaginativa de black metal crudo pero emotivo, estos norteamericanos vuelven con un nuevo álbum que, a diferencia de su predecesor, no supone un salto cualitativo sino un claro estancamiento. No es que falten riffs logrados e incluso más de un pasaje sobresaliente, pero el conjunto es excesivamente lineal y flojo, y en ocasiones acaba aproximándose al USBM genérico, es decir, a un black metal a la antigua usanza, vagamente melódico pero sin dirección ni estructura. Da la impresión de que el grupo se ha esforzado mucho menos que en Eheieh Chaos y ha optado por vivir de las rentas, por lo que el resultado, aunque potable, deja que desear.


 Necrowretch - The Ones from Hell (Season of Mist Underground Activists) 

   -PREMIO DEL AÑO A LA COMERCIALIDAD-  

 Este grupo francés es un buen ejemplo de nombre cuya fama va creciendo poco a poco, de manera inversamente proporcional a la calidad del contenido de sus publicaciones. Con un sonido vagamente emparentado con el estilo de la escena parisina de Aosoth o Temple of Baal, lo que aquí puede oírse es un black metal genérico y banal completamente desprovisto de inspiración, con una serie de canciones tan vacías como las temáticas evocadas. El disco se hace larguísimo, y eso que su duración se limita a poco más de media hora, en lo que viene a ser exactamente aquello que un sello más o menos grande busca en un grupo con tirón: algo sencillo, vendible y fácil de digerir antes de pasar al siguiente producto.


 Purtenance - Buried Incarnation (Xtreem Music) 

   -PREMIO DEL AÑO AL TEDIO-  

 Con este nuevo disco de esta veterana formación finlandesa se confirma lo que sospechábamos cuando alabamos su fantástico EP de 2017: aquello fue un golpe de suerte, porque el grupo no es tan bueno ni mucho menos. En este álbum, Purtenance vuelve al death metal potente pero plano que le caracterizaba desde sus inicios en los años noventa. Aquí no hay nada del dinamismo de Demigod ni de la oscuridad asfixiante de Adramelech, por mencionar dos ejemplos ilustres de la misma escena. Todo es genérico y poco notable, y la única comparación posible sería con Hooded Menace, pero en una versión más apagada e impersonal. ¡Qué le vamos a hacer!


 Regarde les Hommes Tomber - Ascension (Season of Mist) 

   -PREMIO DEL AÑO A LA USURPACIÓN-  

 Abordé este disco pensando que iba a ser post-black blandurrio, pero cuál fue mi sorpresa al comprobar que suena exactamente igual que cualquier grupo de black metal de la escena islandesa de los últimos años, es decir, como el estilo ortodoxo sueco tocado más despacio que gastan Svartidauði, Sinmara y similares. Este grupo de nombre descaradamente indie ha dejado atrás en gran medida las melodías más emotivas y los ritmos y riffs sincopados vagamente groove que caracterizaron a su disco anterior (Exile, 2015) para optar directamente por un black metal genérico y anodino tan poco personal que aburre muy pronto y se hace especialmente largo. Imagino que algo así tan sólo podría gustar a quien no haya escuchado música de este género durante los últimos diez años, aunque me atrevería a afirmar que ese es precisamente el público objetivo de este producto.


 Sorcerer - Lamenting of the Innocent (Metal Blade) 

 Este es un disco bien concebido, ejecutado y producido, altamente disfrutable en todos los aspectos, especialmente en la parte vocal. El único problema es que la fórmula de estos suecos es exactamente la misma que la de sus compatriotas Candlemass, lo que hace difícil valorar la originalidad de la propuesta cuando uno conoce bien la discografía de estos últimos. Los riffs empleados son muy parecidos, la atmósfera también, incluso la voz del cantante es una versión algo más aguda de la de Johan Längqvist; la única diferencia son los estribillos algo flojos en varias de las canciones, que suenan más a pop metal que a epic doom. Pese a que la escucha de este álbum nos ha resultado ciertamente agradable, la verdad es que preferimos quedarnos con el original antes que con la copia, por lograda que esta sea.


 Sorcier des Glaces - Un monde de glace et de sang (Obscure Abhorrence Productions) 

 Bien sabe Satán que el hechicero de los hielos es uno de nuestros estandartes más ondeados en lo que a buen black metal reciente se refiere, pero la rutina mecánica de sacar disco cada dos años que lleva encadenando desde hace más de lustro no le sienta bien a ninguna propuesta musical. Sorcier des Glaces ya es un grupo establecido en más de un sentido: lo que publica es firme y solvente, pero también resulta previsible por repetirse en exceso. Este disco en concreto es algo mejor que el homónimo de hace dos años, por ser más centrado y abordable, pero no deja de seguir milimétricamente el esquema de los anteriores y acaba haciéndose demasiado largo y redundante. Con publicaciones cada cinco o seis años como al principio seguro que saldrían cosas mejores.


 Soulburn - Noa's D'ark (Century Media) 

   -PREMIO DEL AÑO A LA SIMPLEZA-  

 Bajo este horrendo juego de palabras se esconde el nuevo disco de este grupo históricamente paralelo a Asphyx, que desde 2014 retomó su andadura como entidad propia. Su estilo es un death metal áspero y agresivo que oscila entre el parentesco con Asphyx y el tradicional apego al thrash metal de la escena holandesa, iniciado al principio de los tiempos por los pioneros Thanatos. Aunque el primer disco de su nueva etapa (The Suffocating Darkness) era bastante decente, lo que tenemos aquí es una versión light de aquello, trufada de riffs simples y machacones en canciones excesivamente anodinas y similares entre sí. Para escuchar música descafeinada, mejor quedarse con lo más reciente de Asphyx, que pese a ser material genérico al menos suena potente.


 Ulcerate - Stare into Death and Be Still (Debemur Morti) 

 Esto ha aparecido muy arriba en muchas de las listas más populares que hemos consultado, lo cual suele hacernos sospechar. En este caso, sin embargo, se trata de un death metal técnico que suena sorprendentemente bien, con una estética desarrollada que otorga cierta personalidad al grupo. No obstante, el material aquí presentado adolece de una marcada homogeneidad, que hace que estas canciones de ritmos principalmente a medio tiempo y melodías disonantes se parezcan demasiado entre sí, con un estatismo que resta muchos enteros. Por otra parte, el grupo se ve obligado a introducir partes lentas a modo de compensación de las más intensas, estirando en exceso las pistas sin aportar verdadero contenido. Con unos cuantos discos en su haber, estos músicos parecen sentirse muy cómodos operando dentro de la fórmula inventada por ellos mismos, pero eso de poco sirve si no son capaces de crear música realmente atractiva y memorable.


 Varathron - Glorification Under the Latin Moon (Agonia Records) 

 Nuestros griegos más queridos sacan disco en directo, grabado en Sao Paulo, cuyo setlist abarca temas recientes junto con el disco clásico His Majesty at the Swamp tocado en su integridad. Como la mayoría de los álbumes en directo, esto principalmente tendrá interés para quien desee averiguar cómo suenan Varathron en concierto, si no ha tenido la suerte de verlos. Para aquellos que sí la hayan tenido no hay tanto aliciente; los músicos actuales, muy competentes, tocan los temas nuevos exactamente igual que en estudio, pero su ejecución de los antiguos es algo más rígida y poco natural, como si los abordaran con más precisión que emoción y más respeto que pasión. En conclusión: material interesante casi exclusivamente para fans acérrimos (como quien suscribe, todo sea dicho).





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